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2 de July, 2026 · Por Mariano Quiroga

Meditación: no es para todos, advierte estudio internacional | Mariano Quiroga

Meditación: no es para todos, advierte estudio internacional | Mariano Quiroga

Hace unos años, en una clase en el SUM del pueblo, una mujer se me acercó al final. Tenía los ojos rojos y la voz apretada. Me dijo: “Mariano, medito hace tres semanas y cada vez que me siento, me viene una angustia que no me deja respirar. ¿Estoy haciendo algo mal?”.

No, no estaba haciendo nada mal. Pero nadie le había dicho que la meditación no es para todos. O mejor dicho: que para algunos, sentarse en silencio puede remover cosas que no están listas para ser removidas.

Hoy, una investigación internacional publicada en Infobae viene a ponerle palabras a lo que muchos sentimos en la práctica: la meditación no es adecuada para todas las personas. El estudio destaca que quienes presentan antecedentes de trastornos mentales tienen mayor riesgo de experimentar síntomas negativos.

No es una novedad para los que laburamos con esto, pero sí es un llamado de atención para los que venden la meditación como si fuera un ibuprofeno para el alma. No lo es. Y está bien que no lo sea.

¿Qué dice el estudio?

La investigación, cubierta por Infobae, advierte que la meditación puede tener efectos adversos, sobre todo en personas con antecedentes de trastornos mentales. No es que la meditación sea peligrosa en sí misma, pero sí puede desencadenar ansiedad, angustia o incluso episodios disociativos si no se aborda con cuidado.

Esto no invalida la práctica. La invalida como producto universal. Y eso me parece sano.

Lo que nadie te cuenta cuando te venden la app

Hay una industria montada alrededor de la meditación que la presenta como una solución rápida, indolora y apta para todo público. Apps con rachas, medallitas, notificaciones que te felicitan por meditar cinco días seguidos. Y detrás de eso, una promesa tácita: si meditás, vas a estar bien.

Mirá, yo medito hace diez años y no estoy bien todo el tiempo. Estoy mejor que antes, sí. Pero hay mañanas en que me siento en el zafu y lo único que aparece es ruido. Y está bien. La meditación no es para estar bien; es para estar presente. Y a veces estar presente duele.

Para alguien con depresión severa, con ataques de pánico recurrentes o con un historial de trauma, sentarse en silencio puede ser como abrir una puerta que no tiene picaporte del otro lado. No digo que no puedan meditar nunca. Digo que necesitan acompañamiento, contexto y, sobre todo, permiso para no hacerlo si no les sirve.

Si querés profundizar en esto, te recomiendo leer lo que encontró Harvard sobre los efectos adversos de la meditación. No es para asustarse, es para informarse.

Entonces, ¿medito o no medito?

Esa es la pregunta que me hacen siempre. Y mi respuesta es: depende. Depende de tu historia, de tu momento, de cómo estés con vos mismo.

Si nunca meditaste y querés empezar, hacelo con cuidado. No te mandes un retiro de diez días en silencio. Empezá con un minuto. Un minuto nada más. Sentate, respirá y soltá. Si aparece algo incómodo, no lo empujes. Simplemente abrí los ojos, parate y seguí con tu día. No hay obligación de sostenerlo.

Si tenés antecedentes de ansiedad severa, depresión o trastorno de pánico, hablalo con un profesional de salud mental antes de incorporar la meditación como práctica regular. No es una contradicción: es responsabilidad.

¿Y si ya medito y me siento peor?

Me pasó. Al principio, cuando empecé a meditar después del ataque de pánico en Puerto Madero, hubo días en que sentía que me ahogaba más. La respiración, en vez de calmarme, me recordaba que estaba al borde. ¿Sabés qué hice? Dejé de meditar un tiempo. No abandoné, hice una pausa. Volví después, más despacio, con menos exigencias.

Si te pasa algo parecido, no te fuerces. La meditación no es una competencia. No hay un podio al que llegar. Si sentís que te hace mal, soltala. No pasa nada. Hay otras formas de estar con uno mismo: caminar, escribir, dibujar, cocinar. Lo importante es que encuentres lo que a vos te sirve, no lo que dice la app que debería servirte.

FAQ: preguntas que me hacen siempre

¿La meditación puede causar ataques de pánico?

En personas predispuestas, sí. Al enfocar la atención hacia adentro, pueden emerger sensaciones físicas o emocionales que antes estaban tapadas por el ruido cotidiano. No es que la meditación los cause, pero puede precipitar su aparición. Si te pasa, consultá con un profesional.

¿Es seguro meditar si tengo depresión?

Depende del tipo y la intensidad. En depresiones leves puede ayudar. En depresiones severas, a veces el silencio agrava la sensación de vacío. Lo mejor es hablarlo con tu psiquiatra o terapeuta antes de empezar.

¿Qué hago si al meditar siento angustia?

Abrí los ojos. Parate. Movete. No es necesario sostener la incomodidad. La meditación no es una prueba de resistencia. Si la angustia es recurrente, buscá orientación profesional.

¿Hay personas que directamente no deberían meditar?

No me gusta decir “no deberían”, pero sí hay personas para las que la meditación silenciosa no es recomendable en cierto momento. Por ejemplo, alguien con trastorno de estrés postraumático no tratado puede revivir el trauma al sentarse en silencio. En esos casos, es mejor trabajar primero con un terapeuta.

¿Cómo sé si la meditación me está haciendo bien o mal?

Preguntate: ¿cómo me siento después de meditar? No inmediatamente, sino a lo largo del día. Si notás más calma, más claridad, más paciencia, va bien. Si notás más ansiedad, más tristeza o más confusión, hacé una pausa y revisá.

Una práctica chiquita para hoy

Antes de cerrar, quiero dejarte algo concreto. No una promesa, no una filosofía. Una práctica de un minuto.

Sentate donde estés. Apoyá las manos sobre los muslos. Cerrá los ojos si te sentís cómodo, o mantenelos semiabiertos mirando al piso. Respirá hondo una vez. Y después, simplemente soltá. No intentes controlar nada. Dejá que el aire entre y salga solo. Contá hasta diez respiraciones. Si antes de llegar a diez te distraes, volvé al uno. Sin enojarte. Sin juzgarte.

Eso es todo. Un minuto. Si te sirve, repetilo mañana. Si no, no pasa nada.

La meditación no es para todos. Y está bien. Lo importante es que encuentres lo que es para vos.

Esto acompaña, no reemplaza un tratamiento. Si la ansiedad te desborda, si la angustia no te deja vivir, buscá a un profesional de salud mental, en serio. No estás roto, estás apurado. Y a veces, lo que necesitás no es meditar, sino que alguien te escuche.


Mariano Quiroga

Mariano Quiroga
Respiración y meditación sin misticismo, para la ansiedad. La meditación acompaña, no reemplaza un tratamiento.
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Mariano Quiroga
Escrito por Mariano Quiroga

Mariano Quiroga tiene 45 años y vive en El Bolsón, al pie del cerro Piltriquitrón. Lo suyo es la parte interna del yoga: la respiración, la meditación y la calma para la ansiedad de todos los días. No es psicólogo ni vende iluminación; ofrece herramientas chiquitas y concretas. Escribe pausado, como si respiraras entre frase y frase, con una idea que repite: no estás roto, estás apurado, y la respiración es el único control remoto de tu sistema nervioso. (Hace divulgación; no reemplaza tratamiento de salud mental. Columnista de VidaPlena, con asistencia de IA.)

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