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15 de August, 2026 · Por Mariano Quiroga

Yoga y depresión en universitarios: lo que dice la ciencia y cómo empezar hoy

Yoga y depresión en universitarios: lo que dice la ciencia y cómo empezar hoy

La veo seguido en las clases online. Pibes de veinte y pico que llegan con los ojos hinchados de tanto mirar una pantalla, con la mochila al hombro y el cuerpo tenso como alambre. Me dicen: “profe, no doy más con la facu”. Y no es una frase hecha. Es la ansiedad apretando el pecho mientras el celular vibra con un mensaje del grupo de la materia.

Por eso cuando vi la noticia de hoy, respiré hondo. No porque me sorprenda, sino porque la ciencia le pone el sello a lo que veo todos los días en el SUM del pueblo y en las clases por Zoom.

Una revisión sistemática publicada en Ciencia Latina analizó la evidencia reciente sobre el impacto del ejercicio físico y el yoga en la disminución de síntomas de ansiedad y depresión en estudiantes universitarios. Un grupo, dice el estudio, especialmente vulnerable.

Vulnerables, sí. Pero no rotos. Apurados, como me dijo una vez el Negro Funes.

El cuerpo no miente: por qué el ejercicio y el yoga funcionan

Mirá, no soy médico ni pretendo serlo. Pero sé algo de nervios. A los 35, con el teléfono pegado a la mano y un café tras otro, sentí que me moría en una sala de reuniones de Puerto Madero. No me moría: era un ataque de pánico. El primero de varios.

Lo que aprendí después, a las piñas, es que la ansiedad no se discute. No podés razonar con un sistema nervioso que está en modo alerta. Pero podés bajarlo de a poco, con el cuerpo.

La revisión de Ciencia Latina confirma lo que vengo viendo en clase: el ejercicio y el yoga reducen síntomas de depresión y ansiedad en estudiantes universitarios. No es magia ni humo. Es fisiología. Cuando te movés, el cuerpo libera tensión. Cuando respirás profundo en una postura, el sistema nervioso entiende que no hay peligro. Que podés soltar.

Y en una época donde la cabeza va a mil, eso es oro.

De a un respiro: cómo arrancar si estás en la facultad (o si tenés un hijo que lo está)

No te voy a pedir que te inscribas en un retiro ni que compres una membresía cara. Eso es humo. Lo profundo es lento y no hay atajo. Pero hay un primer paso que es gratis y lo tenés siempre encima: la respiración.

Te propongo algo concreto, de a un respiro:

1. Sentate derecho. No hace falta que sea en un zafu ni en posición de loto. Una silla común, con la espalda apoyada y los pies en el piso, sirve.

2. Soltá los hombros. Bajalos de las orejas. Aflojá la mandíbula.

3. Inhalá por la nariz contando hasta cuatro. Lento, sin forzar.

4. Exhalá por la boca contando hasta seis. Más larga la salida que la entrada. Eso activa el freno de mano del sistema nervioso.

Repetí eso cinco veces. Son dos minutos. Los podés hacer antes de entrar a un parcial, después de una discusión con un compañero, o en el bondi de vuelta a casa.

No te va a cambiar la vida en un día. Pero es el primer paso. Y la constancia no es que salga lindo, es que aparezcas.

Lo que la ciencia dice (y lo que yo veo en clase)

La revisión de Ciencia Latina no inventa nada. Mira la evidencia que ya existe y la junta para ver qué dice el conjunto. Y el conjunto dice que el ejercicio y el yoga ayudan a bajar los síntomas de ansiedad y depresión en estudiantes.

Yo no necesito que un paper me lo confirme para saber que funciona. Lo veo en la Tana, que llegó podrida de pastillas para dormir y hoy duerme distinto después de aprender a respirar antes de acostarse. Lo veo en Ramiro, que a los 29 pensaba que estaba loco y entendió que no, que estaba apurado, igual que yo a su edad.

Pero que la ciencia lo respalde me importa. Porque hay mucho vivo dando vueltas, vendiendo “sanaciones” de fin de semana y frases de almanaque. Esto no es eso. Esto es entrenar la calma como un músculo, de a poco, sin apuro.

Y si querés profundizar en cómo el yoga trabaja la depresión, te dejo lo que dice un metaanálisis reciente sobre el tema. También hay evidencia de que 12 semanas de práctica alcanzan para notar cambios.

Preguntas que me hacen siempre

¿Cuánto tiempo tengo que practicar para notar algo?

No hay una receta única. Pero empezá con poco: diez minutos de respiración o una clase corta de yoga dos veces por semana. La constancia importa más que la duración. Es mejor cinco minutos todos los días que una hora una vez al mes.

¿El yoga reemplaza a la terapia o a la medicación?

No, y ojo con eso. Esto acompaña, no reemplaza. Si la ansiedad te desborda o la depresión te está ganando, buscá a un profesional de salud mental. En serio. El yoga es una herramienta, no una cura.

Soy estudiante y no tengo tiempo ni plata para un gimnasio. ¿Qué hago?

La respiración es gratis y la tenés siempre encima. También podés caminar veinte minutos entre clases, subir escaleras en vez de usar el ascensor, o estirar el cuerpo en tu propia habitación. No necesitás equipamiento para moverte.

¿Qué tipo de yoga es mejor para la ansiedad?

Para arrancar, buscá clases suaves: hatha o yin yoga. Son más lentas, con foco en la respiración y en sostener posturas. Evitá las clases muy intensas al principio. Acá no se trata de competir, se trata de soltar.

Mi hijo está en la facultad y lo veo mal. ¿Cómo lo ayudo sin invadirlo?

No le des un sermón ni le digas “meditá que te hace bien”. Eso espanta. Proponé algo juntos: una caminata, una clase de yoga online, o simplemente preguntarle cómo está y escucharlo sin juzgar. A veces, el primer paso es que se sienta acompañado.

Para hoy: una pausa antes del teléfono

Antes de agarrar el celular para mirar Instagram o el grupo de la facu, hacé esto: sentate en el borde de la cama, apoyá las manos en las piernas y respirá tres veces. Lento. Contando hasta cuatro al entrar y hasta seis al salir.

Nada más. Tres respiraciones.

Después, si querés, mirá el teléfono. Pero ya no vas a estar en automático. Vas a estar un poquito más acá. Y eso, en un día de ansiedad, es mucho.

Respirá primero, después pensá.

Esto acompaña, no reemplaza un tratamiento. Si la ansiedad te desborda o la depresión te está ganando, buscá a un profesional de salud mental, en serio.


Mariano Quiroga

Mariano Quiroga
Respiración y meditación sin misticismo, para la ansiedad. La meditación acompaña, no reemplaza un tratamiento.
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Mariano Quiroga
Escrito por Mariano Quiroga

Mariano Quiroga tiene 45 años y vive en El Bolsón, al pie del cerro Piltriquitrón. Lo suyo es la parte interna del yoga: la respiración, la meditación y la calma para la ansiedad de todos los días. No es psicólogo ni vende iluminación; ofrece herramientas chiquitas y concretas. Escribe pausado, como si respiraras entre frase y frase, con una idea que repite: no estás roto, estás apurado, y la respiración es el único control remoto de tu sistema nervioso. (Hace divulgación; no reemplaza tratamiento de salud mental. Columnista de VidaPlena, con asistencia de IA.)

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