El yoga crece en Argentina un 60%: qué significa esto para tu práctica

Mirá, te voy a ser honesta: cuando leo noticias sobre el auge del yoga, siempre las leo con una ceja levantada. Porque sí, crece, pero crece también la cantidad de gente que llega a mi clase con una lesión que se hizo en una clase ‘de moda’. Así que cuando vi el titular de La Nación sobre la Encuesta Global de Voices y WIN, me puse contenta, pero también me puse en modo profe. Porque un número así no es solo una estadística: es un montón de gente nueva pisando un mat por primera vez, y ojalá que lo hagan bien.
El dato es contundente: la encuesta muestra un aumento significativo en la práctica de yoga y meditación a nivel mundial desde 2018. Y acá, en Argentina, el crecimiento es del 60% desde ese mismo año. Sesenta por ciento. No es poca cosa. Y hay un detalle que me encanta y que quiero que mires conmigo: la adopción es fuerte entre personas de 50 a 64 años. O sea, justo el grupo que siempre me dice ‘yo ya estoy muy grande para esto’. Mentira. Ese grupo es el que está liderando el cambio.
El dato de los 50 a 64 años me confirma lo que veo en clase
Yo tengo una alumna, Marta, que llegó a los 64 convencida de que era ‘muy vieja y muy dura’. Hoy hace su perro boca abajo prolijo, con la columna larga y sin colgar de los hombros. No es magia, es técnica y constancia. Y es exactamente lo que muestra esta encuesta: los cuerpos de 50, 60 años están buscando esto, y están encontrando que sí se puede.
Ojo con esto, que es importante: que crezca la práctica no significa que crezca la calidad. A mí me llegan cada vez más personas de esa edad con miedo, con dolor de rodillas o de caderas, y con la idea de que el yoga es ‘estirar hasta que duela’. Pará. Ahí es donde yo freno todo y les digo mi frase de siempre: si te duele, no te falta flexibilidad: algo está mal puesto.
La noticia de La Nación es una puerta de entrada perfecta para hablar de esto. Porque si vamos a ser 60% más practicando, quiero que ese 60% lo haga con la columna cuidada, no con la foto linda.
El bloque es para inteligentes, no para principiantes
Si sos parte de ese 60% que arrancó hace poco o está por arrancar, escuchame: no necesitás ser contorsionista. Necesitás dos cosas: un buen profe que te corrija y un bloque. Ese es el combo. El bloque no te baja de categoría, te sube de inteligencia. Te acerca el piso, te da apoyo y te permite hacer la postura con la columna larga, que es lo único que me importa.
Cuando empieces, fijate en esto: en cómo entrás en calor. Estirar en frío, apenas bajaste del colectivo, no es flexibilidad: es ruleta rusa con tus fibras. Yo siempre arranco con movimientos suaves, con la columna despertando de a poco. Si un profe te manda a una flexión profunda a los cinco minutos de clase, salí de ahí. Ese profe no te está cuidando.
¿Y la meditación? También crece, y no es casualidad
La encuesta habla de yoga y meditación juntas, y eso tiene todo el sentido. El yoga sin la parte de escuchar la respiración es solo gimnasia rara. La meditación es la que te enseña a frenar, y eso, en el ritmo que manejamos, es oro. Si te cuesta arrancar con la meditación, Mariano lo trabaja desde la respiración acá, y te aseguro que es un buen lugar para empezar.
Lo que yo veo en el cuerpo de mis alumnas es que el que practica con atención, el que no se apura, el que usa los apoyos, es el que se queda. El que quiere la postura espectacular ya, ese se lesiona y se va. Y después vuelve, a los seis meses, con el hombro dolorido y con otra cabeza.
Mi consejo para esta semana
No te pido que hagas una hora de práctica. Te pido esto: buscá una pared, ponete de frente a ella, apoyá las manos a la altura de los hombros y caminá para atrás hasta que tu cuerpo forme una V invertida. Perro boca abajo contra la pared. Ahora fijate: ¿tu columna está larga o tu espalda está redonda como una letra C? Si está redonda, doblá las rodillas y levantá la cola bien alto. Sentís el estiramiento en la espalda, no en los hombros. Sostené cinco respiraciones tranquilas. Eso es todo. Ese es tu chequeo de cómo está tu columna hoy.
Esto es una guía general; si tenés una lesión, estás embarazada o sentís dolor, consultá con tu médico o kinesiólogo antes de practicar. Tu cuerpo lo conocés vos.
Yoga del cuerpo real: alineación y prevención de lesiones. El yoga no es contorsionismo. Ante dolor o lesión, deriva al profesional.
Más sobre Valentina Roldán
¿Por qué crece tanto el yoga en Argentina?
El crecimiento del 60% responde a más estudios, clases online accesibles y mayor difusión de sus beneficios para reducir el estrés y mejorar la movilidad. También influye la búsqueda de actividad física de bajo impacto después de la pandemia. Para vos significa más opciones de horarios, estilos y precios, pero también más variabilidad en la formación docente; por eso conviene investigar antes de anotarte.
¿Necesito experiencia previa para empezar yoga?
No, la mayoría de las clases para principiantes no exigen experiencia previa. Podés empezar con estilos suaves como hatha o yoga restaurativo y avisarle al instructor si tenés limitaciones físicas. Lo importante es no compararte con alumnos avanzados: cada práctica se adapta a tu cuerpo. Si sentís dolor agudo, salí de la postura y pedí una alternativa; el yoga no debería lastimarte.
¿Cómo elijo un buen estudio ante tanta oferta?
Buscá profesores con formación certificada y experiencia comprobable, no solo estudios lindos en redes. Pedí una clase de prueba y observá si corrigen posturas, respetan tus límites y mantienen grupos reducidos. Desconfiá de quienes prometen resultados milagrosos o empujan demasiado el cuerpo. La cercanía y la regularidad también importan: elegí un lugar al que puedas ir seguido sin que el traslado te desmotive.
¿Puedo practicar yoga en casa con videos o apps?
Sí, es una alternativa válida y económica, sobre todo si recién arrancás o tenés horarios complicados. Elegí clases grabadas o en vivo de instructores calificados, prepará un espacio despejado y usá ropa cómoda. La desventaja es que nadie corrige tu alineación en tiempo real; por eso conviene alternar con clases presenciales o al menos empezar con sesiones para principiantes y avanzar despacio.
¿Qué beneficios reales puedo esperar del yoga?
Con práctica regular podés ganar flexibilidad, fuerza y mejor equilibrio, además de reducir el estrés y mejorar la calidad del sueño. Algunos notan menos dolor de espalda y mayor conciencia corporal. No esperes cambios drásticos en pocas semanas: los beneficios son progresivos y dependen de la frecuencia. Si buscas un fin terapéutico, complementá con un profesional de la salud y no abandones tratamientos indicados.
Con lesiones previas, consultá con un médico antes de practicar yoga.
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