Salud mental: la OPS/OMS apoya a Uruguay y yo te digo qué mirar en tu cuerpo

El Colo vino tres meses cruzado de brazos. La mujer lo mandó “para que se relaje” y él llegó con la cara del que va al dentista. No quería nada. Un día, en savasana, se durmió y roncó. Se despertó, se rió él primero, y ahí empezó otra cosa. No fue el yoga. Fue que por primera vez en meses su cuerpo entendió que podía bajar la guardia.
Te cuento esto porque hoy salió una noticia que me hizo pensar en él. Según la OPS/OMS, el organismo apoya al Ministerio de Salud Pública de Uruguay en la construcción de Planes Departamentales de Salud Mental. La estrategia busca adaptar las políticas nacionales a las necesidades de cada territorio. Eso es lo que dice la noticia, textual. Y a mí, como profe, me interpela directo.
Qué dice la noticia, sin vueltas
La OPS/OMS acompaña al MSP de Uruguay en la elaboración de Planes Departamentales de Salud Mental. La idea es que las políticas nacionales no bajen como un bloque igual para todos, sino que se adapten a lo que cada territorio necesita. La noticia la difundió la propia oficina regional.
Pará un segundo en eso. Adaptar a cada territorio. No un protocolo único para todo un país. Eso, trasladado a mi mundo, es exactamente lo que hago en clase: no hay una postura igual para todos los cuerpos. Hay una política general y después hay un cuerpo concreto, con su cadera trabada, con su hombro trepado, con su historia.
Por qué esto me toca como profe de yoga
Yo no soy médica ni kinesióloga. No diagnostico, no trato. Pero doy clases hace doce años y veo cuerpos todos los días. Y lo que veo es que la salud mental no vive solo en la cabeza. Vive en los hombros que no bajan, en la mandíbula apretada, en la respiración que se corta a la mitad. El cuerpo guarda lo que la cabeza no procesa.
Cuando Marta llegó, hace tres años, no podía sentarse en el piso. Estaba convencida de que era “muy vieja y muy dura”. Pero además de la cadera, tenía otra cosa: llegaba a clase con una tensión en los hombros que no era muscular. Era cansancio acumulado, era preocupación, era todo eso que no se dice. Hoy hace su perro boca abajo prolijo. Y los hombros, de a poco, empezaron a bajar.
No te estoy vendiendo yoga como cura de nada. Te estoy diciendo lo que veo: cuando un cuerpo se mueve con atención, cuando la respiración se ordena, algo del sistema nervioso se acomoda. Eso no reemplaza terapia ni medicación ni acompañamiento profesional. Pero suma. Y si los planes de salud mental empiezan a mirar el territorio, ojalá miren también esto: que el cuerpo es parte del mapa.
Lo que veo en clase y lo que dice la evidencia
Acá quiero ser clara, porque me revienta la gente que mezcla todo. Lo que yo veo en clase es mi experiencia, no un estudio. Lo que dice la OMS es dato con fuente.
Lo que veo: alumnas que llegan con la respiración corta y se van con la respiración larga. Alumnos que no pueden quedarse quietos cinco minutos y a las semanas aguantan una savasana entera sin abrir los ojos. Cuerpos que se destraban no solo en la cadera, también en la cara.
Lo que dice la OMS: la actividad física tiene beneficios para la salud mental. Eso está en sus guías, no me lo invento. Y la propia OPS/OMS viene trabajando el tema de salud mental como prioridad regional. Si querés leer más sobre cómo la OMS viene moviendo este tema, te dejo esta nota donde lo repaso.
Y si el tema te toca más de cerca, si lo que te pasa es ansiedad o angustia, mi compañero Mariano lo trabaja desde la respiración acá. Él va más profundo en esa parte, que no es la mía.
El error que veo siempre: separar cabeza y cuerpo
La gente llega a clase y me dice: “yo vengo por lo físico, lo mental lo veo en terapia”. Perfecto. Está bien. Pero el cuerpo no hace esa separación. El cuerpo es uno solo.
Si estás atravesando un momento difícil y te metés a hacer una postura exigida, en frío, sin calentar, con la respiración contenida, no te estás cuidando. Te estás lastimando. Y eso no es salud mental, es lo contrario.
Lo que sí ayuda, y lo digo desde mi experiencia: moverte con atención. No para escapar de lo que sentís, sino para habitarlo desde otro lugar. Eso no es esotérico. Es que cuando respirás más lento, el cuerpo cambia. Y cuando el cuerpo cambia, la cabeza afloja un poco.
Cómo empezar esta semana, sin vueltas
No te voy a mandar a hacer parado de cabeza. Ni en pedo. Te voy a dar tres cosas concretas que podés chequear hoy mismo.
Uno: la respiración. Sentate en el piso, contra la pared, con la espalda apoyada. Poné una mano en el abdomen y otra en el pecho. Respirás cinco veces, tranquila. Fijate cuál mano se mueve primero. Si se mueve el pecho y el abdomen queda quieto, estás respirando corto. Eso, sostenido, te mantiene en alerta. La idea es que el abdomen se infle primero. De a poco.
Dos: los hombros. Parate frente al espejo. Dejá los brazos colgando. Mirá si los hombros están a la misma altura o si uno se trepó hacia la oreja. Si están trepados, soltá el aire y dejá que bajen. No los fuerces. Solo permití que caigan. Hacelo tres veces por día, dos o tres respiraciones cada vez.
Tres: la mandíbula. Esta es la que casi nadie mira. Cerrá la boca sin apretar los dientes. Poné la punta de la lengua detrás de los incisivos superiores, sin tocarlos. Si sentís que la mandíbula estaba apretada, aflojala. La mandíbula apretada es una de las señales más claras de que el cuerpo está en tensión sostenida.
Nada de esto reemplaza tratamiento. Pero son chequeos que podés hacer en dos minutos y que te dicen mucho de cómo estás.
Lo que me gustaría que pase con estos planes
Que la salud mental no se piense solo como consultorio y medicación. Que se piense como territorio, como barrio, como cuerpo. Que en cada departamento haya lugares donde la gente pueda moverse, respirar, estar con otros, sin que eso sea un lujo ni una rareza.
Yo doy clases en mi PH, con seis alumnos apretados, y veo lo que pasa cuando alguien se siente cuidado. No es magia. Es que alguien te mira, te corrige, te dice “bajá un cambio”. Eso también es salud mental.
Si querés seguir leyendo sobre cómo la OMS viene trabajando este tema, te dejo mi lectura sobre la auditoría clínica que la OMS propone. Y si lo que te interesa es la parte más interna, la meditación, Mariano tiene material bueno.
¿Qué dice exactamente la OPS/OMS sobre Uruguay?
Que apoya al Ministerio de Salud Pública de Uruguay en la construcción de Planes Departamentales de Salud Mental, una estrategia para adaptar las políticas nacionales a las necesidades de cada territorio. La noticia la difundió la propia oficina regional.
¿Esto significa que el yoga reemplaza la terapia o la medicación?
No. Ni en pedo. El yoga es una herramienta más, no un tratamiento. Si estás atravesando un problema de salud mental, consultá con un profesional. Yo soy profe de yoga, no médica ni psicóloga.
¿Cómo sé si estoy respirando mal?
Sentate contra la pared, una mano en el abdomen y otra en el pecho. Respirás cinco veces. Si se mueve primero el pecho y el abdomen queda quieto, estás respirando corto. La idea es que el abdomen se infle primero, sin forzar.
¿Qué hago si siento que el cuerpo me pide parar en una postura?
Parás. Siempre. Si te tira, se puede. Si te duele, no. El dolor agudo es señal de alto. Y si el dolor viaja por la pierna o no pasa, consultá con un kinesiólogo o médico antes de seguir.
¿Puedo empezar yoga si estoy con ansiedad o angustia?
Sí, pero con criterio. Empezá con clases suaves, avisale al profe lo que te pasa, y no te exijas. El yoga no te va a curar la ansiedad, pero puede ayudarte a respirar mejor y a estar más en tu cuerpo. Si estás en tratamiento, seguilo.
¿Qué apoyo necesito para empezar en casa?
Un mat que no resbale y, si tenés rodillas sensibles, uno más grueso. Un bloque de corcho ayuda para muchas posturas. No necesitás más. El equipo ayuda, pero no hace la práctica.
Esta semana, antes de dormir, hacé una cosa: sentate en el piso, apoyá la espalda contra la pared, poné una mano en el abdomen y respirá cinco veces. Fijate si el abdomen se mueve primero. No corrijas nada. Solo mirá. Eso ya es empezar.
Esto es una guía general; si tenés una lesión, estás embarazada o sentís dolor, consultá con tu médico o kinesiólogo antes de practicar. Tu cuerpo lo conocés vos.
Yoga del cuerpo real: alineación y prevención de lesiones. El yoga no es contorsionismo. Ante dolor o lesión, deriva al profesional.
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