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27 de June, 2026 · Por Mariano Quiroga

Yoga y cáncer: qué encontró el estudio ASCO 2026 en 400 pacientes y por qué importa

Yoga y cáncer: qué encontró el estudio ASCO 2026 en 400 pacientes y por qué importa

La Tana llegó un martes de invierno con el mate amargo y los ojos hinchados de no dormir. Se había tirado dos años con pastillas para dormir, y cuando el médico le dijo que probara con yoga, casi se ríe. “¿Yo, haciendo posturas? Si ni me puedo agachar a atarme los cordones.” Le mostré una respiración, nomás. Tres minutos antes de acostarse. No le prometí que se iba a dormir como un bebé, pero a la semana me mandó un mensaje: “Dormí cuatro horas seguidas, Mariano. Hacía años.”

Hoy te quiero hablar de un estudio que salió en ASCO 2026, el congreso de oncología más grande del mundo, y que le dio la razón a la Tana y a todos los que vienen a mi clase con la misma historia: el yoga no es solo para flexibles ni para los que buscan paz espiritual. Es una herramienta concreta, medida, con números. Y acá van los números.

Qué dice el estudio de ASCO 2026 sobre yoga y cáncer

El estudio lo hizo el equipo de YOCAS, un programa de yoga diseñado específicamente para pacientes oncológicos. Tomaron a más de 400 pacientes en 39 estados de Estados Unidos. El 75% eran mujeres recuperadas de cáncer de mama. Les dieron un programa de 4 semanas con 18 posturas de yoga. Nada de posiciones imposibles: posturas sentadas, de pie suave, algunas en el piso. Y midieron cómo cambiaban el ánimo, la fatiga, la ansiedad y el insomnio.

Resultado: mejoras significativas en todo. No es magia, no es placebo. Es que el yoga, bien aplicado, regula el sistema nervioso. La respiración que hacés en cada postura le dice al cuerpo: “tranquilo, no estás en peligro”. Y el cuerpo, que venía en modo alerta por el tratamiento, el estrés, el miedo, empieza a soltar.

Lo leí en La Nación, que cubrió la presentación en Chicago. Y te digo: cuando la ciencia le pone números a lo que uno ve en el SUM del pueblo, con la estufa a leña y todos de medias, se me pone la piel de gallina.

No es solo para mujeres con cáncer de mama

El 75% eran mujeres de mama, sí. Pero el resto eran pacientes con otros tipos de cáncer, y los resultados se mantuvieron. Esto no es una moda de género ni de edad. Es que el yoga toca algo básico: el sistema nervioso. Y cuando el sistema nervioso está desregulado —por quimio, por radioterapia, por el simple miedo a que vuelva—, el cuerpo no descansa, la cabeza no para, el ánimo se cae.

Acordate de Ramiro, el pibe de 29 que vino con ataques de pánico. Él no tenía cáncer, pero el mecanismo es el mismo: el cuerpo en alerta permanente. Con él trabajamos respiración primero, posturas después. Y cuando le mostré este estudio, me dijo: “Che, entonces no estoy loco, es fisiológico”. Exacto. No estás roto, estás apurado. O asustado. O las dos cosas.

Las 18 posturas: no necesitás hacerlas todas

El programa YOCAS usa 18 posturas. Pero ojo: no es que tenés que memorizarlas ni hacerlas todas todos los días. La clave es la constancia, no la cantidad. Si hacés tres posturas bien, con respiración consciente, durante 10 minutos, es más efectivo que 18 posturas apurado mientras pensás en la lista del supermercado.

Si querés una guía de posturas para arrancar, te recomiendo que leas lo que escribe Valu, mi compañera que trabaja el cuerpo desde la alineación y la seguridad. Ella te va a decir cómo no lastimarte, que es lo primero que hay que saber.

Yoga para el insomnio: lo que aprendí con la Tana

La Tana, que llegó sin dormir, hoy hace tres posturas antes de acostarse. Nada del otro mundo: flexión hacia adelante sentada, torsión suave, y piernas contra la pared. Pero las hace con respiración lenta, exhalando el doble que inhalando. Eso activa el sistema parasimpático, el que te dice “podés soltar”.

Si querés una rutina completa para dormir, tengo una guía acá: Yoga insomnio rutina: 5 posturas para dormir mejor. Son cinco nomás, no te abrumés.

Lo que este estudio no dice (y hay que decirlo)

El estudio no dice que el yoga cura el cáncer. No dice que reemplaza la quimio ni la radioterapia. Dice que mejora la calidad de vida de quienes están pasando por eso. Y eso es enorme. Porque cuando estás en tratamiento, la calidad de vida no es un lujo: es lo que te permite seguir.

Yo no soy médico ni psicólogo. Lo que sé lo aprendí en el cerro, en el zafu, en las cartas que me escriben los alumnos. Y sé que esto funciona como acompañamiento, no como reemplazo. Si estás en tratamiento oncológico, hablá con tu médico antes de arrancar cualquier práctica. Y si la ansiedad o el insomnio te desbordan, buscá un profesional de salud mental, en serio.

Preguntas frecuentes sobre yoga y cáncer

¿Puedo hacer yoga si estoy en quimioterapia?

Sí, pero siempre consultando primero con tu oncólogo. El programa YOCAS está diseñado para pacientes en tratamiento, con posturas suaves y adaptadas. No hagas nada que te genere dolor o mareo. Escuchá a tu cuerpo más que a cualquier instructor.

¿Necesito ser flexible para hacer estas posturas?

No. Las 18 posturas del estudio incluyen variantes para todos los niveles. La flexibilidad no es el objetivo: es la respiración y la calma. Si no llegás al piso, usá una silla. Si no podés estirar la pierna, doblala. El yoga se adapta a vos, no al revés.

¿Cuánto tiempo tengo que practicar para ver resultados?

El estudio usó 4 semanas con sesiones de 30 a 60 minutos varias veces por semana. Pero la Tana vio cambios en una semana con 10 minutos diarios. La clave es la constancia, no la duración. Mejor 5 minutos todos los días que una hora los domingos.

¿El yoga puede reemplazar la medicación para la ansiedad o el insomnio?

No. El yoga acompaña, no reemplaza. Si estás tomando medicación, no la dejes por el yoga. Hablá con tu médico. Muchos pacientes logran reducir dosis con el tiempo, pero siempre supervisados por un profesional.

¿Dónde puedo aprender las 18 posturas del estudio YOCAS?

El programa YOCAS tiene materiales online, pero no son gratuitos. Si querés arrancar con algo simple, buscá clases de yoga restaurativo o yoga para principiantes en tu zona. O sentate cinco minutos con la respiración. Eso ya es yoga.

Y ahora, antes de que te vayas, una práctica chiquita para hoy. Sentate donde estés. Apoyá las manos en las piernas. Inhalá lento contando hasta cuatro. Exhalá contando hasta seis. Hacé eso tres veces. Nada más. Después seguí con tu día. Si querés, mañana lo repetís. Sin apuro. De a un respiro.

Esto acompaña, no reemplaza un tratamiento. Si la ansiedad te desborda o estás en tratamiento oncológico, buscá a un profesional de salud mental y a tu médico, en serio.


Mariano Quiroga

Mariano Quiroga
Respiración y meditación sin misticismo, para la ansiedad. La meditación acompaña, no reemplaza un tratamiento.
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Mariano Quiroga
Escrito por Mariano Quiroga

Mariano Quiroga tiene 45 años y vive en El Bolsón, al pie del cerro Piltriquitrón. Lo suyo es la parte interna del yoga: la respiración, la meditación y la calma para la ansiedad de todos los días. No es psicólogo ni vende iluminación; ofrece herramientas chiquitas y concretas. Escribe pausado, como si respiraras entre frase y frase, con una idea que repite: no estás roto, estás apurado, y la respiración es el único control remoto de tu sistema nervioso. (Hace divulgación; no reemplaza tratamiento de salud mental. Columnista de VidaPlena, con asistencia de IA.)

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