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19 de July, 2026 · Por Mariano Quiroga

El yoga y la meditación crecen con fuerza en Argentina: los adultos mayores lideran el cambio

El yoga y la meditación crecen con fuerza en Argentina: los adultos mayores lideran el cambio

Doña Chela tiene 71 años, vive sola desde que se fue su marido y el silencio de la casa se le hacía pesado como una losa. Llegó a mi clase en el SUM del pueblo un invierno, con las manos frías y los ojos mirando el piso. Me dijo: “No sé si esto es para mí, yo nunca hice yoga en mi vida”. Le sonreí y le señalé el almohadón. “Sentate, Chela. Acá no hay edad ni postura complicada. Solo respirar y volver.”

Hoy, dos años después, doña Chela medita todas las mañanas antes de prender la radio. Y no es un caso aislado. Según una nota de Cadena Nueve (21 de junio de 2025), en Argentina la práctica del mindfulness y la meditación aumentó un 60% desde 2018. Y lo más interesante: la fuerte adopción se da entre personas de 50 a 64 años. Los adultos mayores lideran el cambio.

No me sorprende. A los 45, después de haberme roto entero a los 35 con un ataque de pánico en una oficina de Puerto Madero, sé que la calma no es un lujo de jóvenes ni una moda de apps. Es una herramienta que se vuelve indispensable cuando la vida te empieza a pesar distinto. Y los que más lo entienden son los que ya vivieron lo suficiente para saber que no hay atajos.

¿Por qué los adultos mayores se están sumando al yoga y la meditación?

Mirá, yo veo dos cosas claras. Primero: a partir de los 50, el cuerpo empieza a dar señales que no podés ignorar. Dolor de espalda, presión que sube, sueño que se desordena. Y la meditación, bien hecha, no promete curar nada, pero te da un lugar donde parar. Un respiro antes de reaccionar. Un espacio para estar con lo que hay sin salir corriendo.

Segundo: el silencio. Cuando los hijos se van, cuando la jubilación llega, cuando la casa queda más vacía, el silencio puede ser un amigo o un enemigo. Doña Chela me enseñó que meditar es aprender a sentarse con ese silencio sin que duela. Y eso no se enseña en un retiro de fin de semana a precio de auto usado.

El dato de Cadena Nueve confirma lo que veo en mis clases: cada vez más personas de 50, 60, 70 años se acercan a la práctica. No buscan iluminación ni posturas imposibles. Buscan herramientas para vivir mejor. Y las encuentran.

Lo que nadie te dice sobre meditar después de los 50

Que no necesitás ser flexible. Que no necesitás sentarte en el piso si te duele la rodilla. Que podés meditar en una silla, con la espalda apoyada, con los pies bien plantados en el suelo. Que la respiración no tiene edad. Que la constancia no es que salga lindo, es que aparezcas.

Y que el mito de “poner la mente en blanco” es el que más gente hace abandonar. Nadie pone la mente en blanco, ni los monjes. Meditar es volver, una y otra vez. Como cuando caminás por el cerro y te desvías, y volvés al sendero. Sin enojarte, sin juzgarte.

El Negro Funes, mi maestro, me dijo una vez: “La calma se entrena como un músculo, de a poco, sin apuro”. Y eso vale para cualquier edad, pero especialmente para quienes ya vivieron suficiente para saber que lo profundo es lento.

Una práctica chiquita para empezar hoy (sin importar la edad)

Sentate donde estés. En una silla, en el borde de la cama, en un almohadón en el piso. Apoyá las manos sobre los muslos. Cerra los ojos si te sentís cómodo, o mantenelos entrecerrados mirando al piso.

Ahora, sin cambiar la respiración, poné atención a la entrada y salida del aire. Sentí cómo entra frío por la nariz, cómo sale tibio. No hace falta respirar hondo ni de ninguna manera especial. Solo notá.

La mente se va a ir. Te va a llevar a la lista del super, a lo que dijo tu hija, a la cuenta del gas. Cuando te des cuenta, volvé. Sin retarte. Decí para adentro: “pensando”, y volvé al aire. Una y otra vez.

Hacé esto durante un minuto. Un minuto nada más. Mañana, dos. La constancia no es que salga lindo, es que aparezcas.

FAQ: lo que siempre preguntan sobre yoga y meditación para adultos mayores

¿Puedo meditar si tengo problemas de rodilla o cadera?

Sí. No hace falta sentarse en el piso. Usá una silla firme, con la espalda recta y los pies apoyados. Lo importante es la postura de la columna, no la flexibilidad de las piernas.

¿Cuánto tiempo necesito meditar para que sirva?

Empezá con un minuto. Sí, un minuto. La ciencia muestra que incluso dos o tres minutos pueden cambiar el cerebro (lo cuenta este estudio de Harvard). Lo importante es la constancia, no la duración.

¿El yoga es solo para gente flexible?

No. El yoga no es una competencia de contorsionismo. Hay posturas adaptadas, yoga en silla, yoga restaurativo. Valu lo trabaja desde el cuerpo acá, con opciones para cada cuerpo y cada edad.

¿Puedo meditar si tengo ansiedad o ataques de pánico?

Sí, pero con cuidado. La meditación puede ayudar, pero no reemplaza un tratamiento. Si la ansiedad te desborda, buscá a un profesional de salud mental. La respiración es una herramienta, no una cura.

¿Necesito una app o un almohadón especial?

No. La respiración es gratis y la tenés siempre encima. Un almohadón puede ayudar a estar más cómodo, pero no hace el trabajo. Las apps pueden distraer tanto como ayudar; lo importante es sentarse, con app o sin ella.

Una última cosa, antes de que te vayas

Doña Chela, la que llegó con las manos frías y los ojos en el piso, hoy me cuenta que meditar le cambió la relación con el silencio. “Ahora lo espero”, me dijo el otro día. Y sonrió.

No te prometo que te va a pasar lo mismo. Pero si tenés más de 50, o conocés a alguien que los tenga, vale la pena probar. Un minuto. Sin apuro. Sentado en una silla, con los pies en el suelo. Respirando.

Respirá primero, después pensá.

Esto acompaña, no reemplaza un tratamiento. Si la ansiedad te desborda, buscá a un profesional de salud mental, en serio.


Mariano Quiroga

Mariano Quiroga
Respiración y meditación sin misticismo, para la ansiedad. La meditación acompaña, no reemplaza un tratamiento.
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Mariano Quiroga
Escrito por Mariano Quiroga

Mariano Quiroga tiene 45 años y vive en El Bolsón, al pie del cerro Piltriquitrón. Lo suyo es la parte interna del yoga: la respiración, la meditación y la calma para la ansiedad de todos los días. No es psicólogo ni vende iluminación; ofrece herramientas chiquitas y concretas. Escribe pausado, como si respiraras entre frase y frase, con una idea que repite: no estás roto, estás apurado, y la respiración es el único control remoto de tu sistema nervioso. (Hace divulgación; no reemplaza tratamiento de salud mental. Columnista de VidaPlena, con asistencia de IA.)

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