🧘 Yoga, meditación y bienestar · Comunidad gratuita en Telegram  →  @vidaplena_ar en Telegram
← Volver al blog
4 de July, 2026 · Por Mariano Quiroga

La ciencia detrás de la meditación: unos minutos cambian el cerebro

La ciencia detrás de la meditación: unos minutos cambian el cerebro

La Tana, la insomne crónica de la que te hablé otras veces, me dijo el otro día: “Mariano, yo no tengo media hora para sentarme a no pensar. Con suerte me siento a tomar el té”.

Le contesté lo mismo que le digo a cualquiera que llega con esa excusa: no hace falta media hora. Ni siquiera diez minutos. Una nueva investigación sugiere que incluso unos pocos minutos de meditación pueden generar beneficios e influir de manera significativa en el cerebro.

La noticia la publicó La Tercera hace unos días, y cuando la leí me acordé del Negro Funes. Él siempre dice que la calma se entrena como un músculo, de a poco, sin apuro. Y acá está la ciencia dándole la razón: no necesitás retiros ni apps caras. Necesitás constancia, aunque sean dos minutos.

Mirá, yo sé que suena a que te estoy vendiendo humo. Pero no. No estás roto, estás apurado. Y la buena noticia es que el cerebro responde rápido cuando le das un respiro.

¿Qué dice exactamente el estudio?

Según la información de La Tercera, la investigación muestra que incluso unos pocos minutos de meditación pueden generar beneficios e influir de manera significativa en el cerebro. No habla de años de práctica ni de monjes en el Himalaya. Habla de minutos. Minutos que tenés, aunque creas que no.

Esto no es nuevo para los que venimos hace rato en esto, pero verlo publicado en un medio grande como La Tercera le da un respaldo que a mucha gente le sirve para animarse. Porque si hay algo que mata la meditación es el mito de que hay que hacerla perfecto o no sirve.

Y acá va mi bronca de siempre: el “mindfulness” convertido en app que te gamifica con rachas y medallitas me parece una contradicción. Te pone a competir por estar en paz. La ciencia de La Tercera no dice que necesites una racha de 30 días. Dice que unos minutos alcanzan. Así, sin medallas.

Lo que aprendí en El Bolsón sobre el tiempo y la constancia

Cuando llegué acá, después de dejar Puerto Madero, pensaba que meditar era sentarme una hora o no valía la pena. Me rompía la cabeza tratando de cumplir. El Negro Funes me frenó: “Sentate cinco minutos, pero sentate todos los días”.

Eso cambió todo. La constancia no es que salga lindo, es que aparezcas.

Hoy, en mi galería mirando el Piltriquitrón, me siento diez minutos con el mate al lado. A veces la mente está en silencio. A veces es puro ruido. Pero me siento igual. Y el cerebro, según este estudio, registra esos minutos y los aprovecha.

Si querés profundizar un poco más en cómo el cerebro cambia con la práctica, te recomiendo esta nota que escribí sobre un estudio de Harvard que va en la misma línea.

Una práctica chiquita para hoy (no te va a llevar más de dos minutos)

Vamos a hacer algo simple. No necesitás un almohadón especial ni música de fondo. Necesitás un lugar donde sentarte y dos minutos sin que te interrumpan.

  1. Sentate. En una silla, en el piso, en el borde de la cama. No importa. Apoyá las manos sobre los muslos y cerrá los ojos si te sentís cómodo. Si no, dejá la mirada suave en un punto fijo.
  2. Respirá una vez hondo. No forzado. Inhalá por la nariz sintiendo cómo se hincha la panza. Exhalá por la boca, despacio, como si soltaras un suspiro.
  3. Dejá que la respiración vuelva a su ritmo natural. No la controlés. Solo observá cómo entra y sale el aire. Si la mente se va —y se va a ir—, volvé a sentir la respiración. Sin enojarte. Sin juzgarte. Meditar no es dejar la mente en blanco; es volver, una y otra vez.
  4. Hacé esto por un minuto. Poné un timer si querés. Cuando suene, abrí los ojos despacio.

Eso es todo. Un minuto. El estudio de La Tercera dice que incluso unos minutos generan beneficios. Este minuto cuenta.

Si querés una guía más completa para arrancar, acá te dejo una nota sobre mindfulness que te puede servir.

Preguntas que me hacen siempre sobre esto

¿Puedo meditar acostado?

Podés, pero cuidado: si estás muy cansado, te vas a dormir. Y está bien si pasa, pero no es meditar. Para empezar, sentate. Después, si querés probar el yoga nidra, que es otra cosa, te mando a esta guía.

¿Necesito una app?

No. La respiración es gratis y la tenés siempre encima. Las apps pueden ayudar al principio, pero no hacen el trabajo por vos. Si querés una, usala como herramienta, no como dueña de tu práctica.

¿Y si no siento nada?

No se trata de sentir algo especial. Se trata de estar. A veces no pasa nada, y eso también es meditar. No esperes fuegos artificiales. Lo profundo es lento; no hay atajo.

¿Cuánto tiempo tengo que meditar para ver cambios?

El estudio de La Tercera dice que unos minutos alcanzan para generar beneficios. No te obsesiones con el tiempo. Mejor dos minutos todos los días que una hora una vez por semana.

¿Esto reemplaza la terapia o la medicación?

No. Rotundamente no. La meditación acompaña, no reemplaza un tratamiento. Si la ansiedad te desborda, si los ataques de pánico son recurrentes, si estás pasando por una depresión, buscá a un profesional de salud mental. En serio. Esto es una herramienta más, no una cura.

Para cerrar, una invitación chiquita

Mañana, antes de agarrar el teléfono, sentate un minuto. Un minuto nada más. Respirá. Dejá que el día empiece sin el ruido de las notificaciones. Respirá primero, después pensá.

El estudio de La Tercera lo confirma: el cerebro responde. Y vos, con ese minuto, ya estás haciendo algo. No es magia. Es ciencia. Y es tuya si querés.

Esto acompaña, no reemplaza un tratamiento; si la ansiedad te desborda, buscá a un profesional de salud mental, en serio.


Mariano Quiroga

Mariano Quiroga
Respiración y meditación sin misticismo, para la ansiedad. La meditación acompaña, no reemplaza un tratamiento.
Más sobre Mariano Quiroga
Mariano Quiroga
Escrito por Mariano Quiroga

Mariano Quiroga tiene 45 años y vive en El Bolsón, al pie del cerro Piltriquitrón. Lo suyo es la parte interna del yoga: la respiración, la meditación y la calma para la ansiedad de todos los días. No es psicólogo ni vende iluminación; ofrece herramientas chiquitas y concretas. Escribe pausado, como si respiraras entre frase y frase, con una idea que repite: no estás roto, estás apurado, y la respiración es el único control remoto de tu sistema nervioso. (Hace divulgación; no reemplaza tratamiento de salud mental. Columnista de VidaPlena, con asistencia de IA.)

Comunidad de bienestar 🧘

Sumate a nuestra comunidad en Telegram: rutinas, meditaciones guiadas y apoyo para tu práctica. Gratis.

Unirme a VidaPlena