ONU Día Internacional del Yoga 2026: envejecimiento saludable y por qué me importa

Mirá, no me gusta arrancar con una definición de manual, pero esto me toca de cerca. La ONU celebró el 21 de junio de 2026 el 12° Día Internacional del Yoga con el lema ‘Yoga for Healthy Ageing’ — Yoga para un Envejecimiento Saludable. El evento central fue el 18 de junio en la sede de la ONU en Nueva York, North Lawn Area, de 5 a 6:30 p.m. EDT, organizado por la Misión de India ante la ONU. La iniciativa arrancó en 2014 con la resolución 69/131 de la Asamblea General, que tuvo el respaldo récord de 175 estados miembros. Y la OMS lo avala en su plan de acción global contra el sedentarismo, que está entre las 10 principales causas de muerte. Todo esto está en la página de Naciones Unidas (UN.org).
¿Y por qué me importa? Porque hace doce años que doy yoga en Caballito, en mi PH reciclado donde entran seis mats apretados, y veo todos los días lo que pasa cuando el cuerpo envejece y alguien le pide cosas que no está preparado para dar. Y también veo lo que pasa cuando se lo pide con cabeza.
El problema no es la edad, es cómo llegás
Conozco a Marta, 64 años. Llegó a mi clase convencida de que era ‘muy vieja y muy dura’. No podía sentarse en el piso sin apoyar las manos atrás. Hoy hace su perro boca abajo prolijo, con la columna larga y los talones en el suelo. No es magia: son dos años de laburo, con bloques, con cincha, con paciencia. Marta es mi prueba viva de que cada cuerpo tiene su calendario.
El tema de la ONU este año no es una frase bonita. Es un dato: la OMS dice que la inactividad física está entre las 10 principales causas de muerte. Y el yoga, bien hecho, es una herramienta para combatir eso. Pero ojo: no cualquier yoga. No el que vende la postura extrema como meta. No el que te mete en un parado de cabeza la primera semana. Eso, para una persona de 60 o 70 años, puede ser una lesión asegurada.
Lo que nadie te dice del yoga para envejecer bien
Acá van las cosas que aprendí corrigiendo cuerpos reales, el mío incluido (yo tengo 38 y una protrusión en L5 que me recuerda todos los días que la técnica no es un lujo, es una necesidad):
- La flexibilidad sin fuerza es una trampa. Una articulación que se abre y no sostiene se lastima. En especial las caderas y los hombros. No es cuánto bajás en la flexión, es cómo volvés.
- El bloque no te baja de categoría, te sube de inteligencia. Lo digo en cada clase. Usar un bloque para apoyar la mano en el triángulo no es ‘para principiantes’. Es para cuidar la columna lumbar. Punto.
- Entrar en calor no es opcional. En invierno en Buenos Aires los cuerpos llegan fríos y duros. Si arrancás con una flexión profunda en frío, estás jugando a la ruleta rusa con tus isquiotibiales. Primero movilidad articular, después postura.
- Si te duele, no te falta flexibilidad: algo está mal puesto. Esa es mi regla de oro. Tirón muscular se puede; dolor agudo o que viaja, se para y se consulta.
La postura que más recomiendo para arrancar (o para seguir)
Si el tema es envejecimiento saludable, no te voy a mandar a un parado de cabeza. Te mando a algo mucho más útil: la postura del triángulo extendido (utthita trikonasana) bien hecha.
Cómo hacerla segura:
- Parate con los pies separados como un metro. El pie derecho apunta al frente, el izquierdo un poquito hacia adentro.
- Apoyá la mano derecha en un bloque (sí, usá el bloque) del lado de afuera del pie derecho. La altura del bloque depende de tu flexibilidad: si llegás al piso pero la columna se redondea, el bloque va más alto. Si llegás cómoda, probá más abajo.
- El brazo izquierdo va al techo. La mirada, al pulgar de esa mano. Pero lo importante no es la mirada: es que la columna esté larga, que el costado izquierdo no se acorte.
- Chequeo clave: ¿sentís que la cadera izquierda se te va para atrás? Acomodala hacia adelante. ¿La rodilla derecha está estirada pero no trabada? Aflojá un poquito. ¿Te duele la zona lumbar? Subí el bloque.
Sostené 5 respiraciones tranquilas. Después cambiá de lado. Esto, dos o tres veces por semana, te trabaja las piernas, abre el pecho y fortalece los oblicuos. No es espectacular, pero es seguro. Y sostenible.
FAQ: lo que me preguntan siempre sobre yoga y edad
¿A qué edad es tarde para empezar yoga?
Nunca es tarde. Marta arrancó a los 62. Lo único que cambia es cómo entrás: más despacio, con más apoyos, sin apuro. El cuerpo no lee calendarios.
¿El yoga ayuda con el dolor de espalda crónico?
Hay evidencia que sí, pero ojo: no cualquier postura. Las flexiones hacia adelante mal hechas pueden empeorar una hernia. Lo mejor es arrancar con posturas restaurativas y supervisadas, y siempre con un profesional que sepa de biomecánica.
¿Necesito equipo especial?
No. Un mat que no resbale, dos bloques (pueden ser de goma eva, se consiguen en cualquier casa de deportes o Mercado Libre) y una cincha o cinturón. Si tenés rodillas sensibles, un mat más grueso ayuda. Pero primero la técnica; los accesorios, después.
¿El yoga reemplaza el ejercicio de fuerza?
No del todo. El yoga trabaja fuerza, pero no es lo mismo que levantar pesas. Para envejecer bien necesitás las dos cosas: fuerza para mantener la masa muscular y movilidad para no perder rango articular. El yoga es un gran complemento, no un reemplazo.
¿Qué hago si una postura me duele?
Pará. No es ‘aguantar’. Aflojá, usá un apoyo, modificá. Si el dolor es agudo o viaja por la pierna, consultá con un kinesiólogo antes de seguir. El dolor no es ganancia, es un aviso.
Para cerrar: una indicación concreta para esta semana
Antes de tu próxima clase o práctica en casa, fijate esto: parate frente a un espejo de costado. Mirá si tenés la cabeza adelantada respecto a los hombros (es re común, sobre todo si pasás mucho tiempo frente a la compu). Llevá la nuca hacia atrás, como si quisieras tocar la pared con la coronilla. Sentí cómo se alarga la columna. Ese ajuste, hecho en cada postura, te cambia la alineación de todo el cuerpo. Es chiquito, no es vistoso, pero es la diferencia entre una práctica que cuida y una que desgasta.
La ONU eligió este tema por algo. El yoga no es contorsionismo. Es aprender a moverse con el cuerpo que tenés hoy, no con el de hace diez años. Y eso, a cualquier edad, es un acto de inteligencia.
Esto es una guía general; si tenés una lesión, estás embarazada o sentís dolor, consultá con tu médico o kinesiólogo antes de practicar. Tu cuerpo lo conocés vos.
Yoga del cuerpo real: alineación y prevención de lesiones. El yoga no es contorsionismo. Ante dolor o lesión, deriva al profesional.
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