🧘 Yoga, meditación y bienestar · Comunidad gratuita en Telegram  →  @vidaplena_ar en Telegram
← Volver al blog
4 de September, 2026 · Por Valentina Roldán

Shanti Devi y el yoga terapéutico para la salud mental: qué significa esto en la práctica

Shanti Devi y el yoga terapéutico para la salud mental: qué significa esto en la práctica

Hace unos meses me escribió la hermana de una alumna. La mina estaba pasando por un momento heavy de ansiedad, con tratamiento psiquiátrico y todo. Me preguntaba, con miedo, si el yoga la podía ayudar. Mi respuesta fue la misma de siempre: puede ser un apoyo bárbaro, pero ojo, es un apoyo. No un reemplazo de nada.

Por eso cuando leí la nota de El Periódico con Shanti Devi Ma, que lleva 30 años dedicándose al Kriya yoga, sentí que alguien ponía en palabras justo lo que vengo repitiendo en mi PH de Caballito hace doce años. Ella lo dijo clarito: “El yoga terapéutico es un apoyo complementario para personas en procesos médicos de salud mental”. Y agregó algo que me llegó: que esto viene de la rama más espiritual y profunda del yoga.

Pará la oreja, porque acá hay un punto que me importa un montón y que casi siempre se pierde en la conversación.

El yoga no es un medicamento, es un aliado

Cuando alguien llega a mi clase derivado por su psicóloga o su psiquiatra, lo primero que hago es sacarme el sombrero de profe y ponerme el de persona que escucha. No soy médica ni kinesióloga, y con salud mental menos. Pero sí tengo doce años de ver cuerpos y mentes atravesar momentos difíciles en el mat.

Lo que dice Shanti Devi en la entrevista es exactamente lo que veo: el yoga terapéutico funciona como apoyo complementario. Eso significa que va al lado del tratamiento médico, no en su lugar. Si alguien dejó su medicación porque “el yoga lo curó”, tengo una mala noticia: eso no es valentía, es una decisión peligrosa que no avala ningún profe serio.

La nota de El Periódico destaca sus tres décadas de práctica. Eso no es menor. Porque cuando alguien con esa trayectoria habla de complementariedad y no de reemplazo, está marcando una cancha que muchos influencers de esterilla no respetan. Mirá, el yoga puede ser una herramienta hermosa para aprender a respirar cuando la cabeza no para, para soltar la mandíbula que apretás sin darte cuenta, para bajar ese estado de alerta constante. Pero eso no lo convierte en un tratamiento en sí mismo.

Qué significa “rama más espiritual y profunda” en la práctica

Shanti Devi habla de que esto viene de la rama más espiritual y profunda del yoga. Y ojo, que nadie se asuste con la palabra “espiritual”. No estoy hablando de sahumar la sala ni de prometer que vas a alcanzar la iluminación en diez clases. Para mí, lo profundo del yoga es justamente lo contrario a la pose de Instagram: es la práctica que te obliga a mirar para adentro, a notar qué pasa con tu respiración cuando estás incómodo, a quedarte con esa incomodidad sin salir corriendo.

En mis clases, eso se traduce en algo muy concreto. Cuando alguien viene con ansiedad, no lo mando a un parado de cabeza ni en pedo. Trabajamos posturas de tierra, apoyos, respiración consciente. Y siempre con la misma pregunta: ¿te tira o te duele? Porque si estás en un proceso de salud mental, el cuerpo ya viene tenso de por sí. No hace falta agregarle más exigencia.

Lo que sí hace falta es constancia. No es magia: es mostrarle al sistema nervioso, clase tras clase, que hay un modo de habitar el cuerpo sin estar en guardia. Eso no se logra en un taller de un finde, se logra con práctica sostenida. Y siempre, siempre, acompañando el proceso médico.

Lo que veo en el mat cuando hay ansiedad o depresión

Te doy una escena típica de mi PH un martes a la noche. Entra el Colo, ese que la mujer mandó “para que se relaje”. Viene con los hombros a la altura de las orejas y la respiración cortita, del pecho. No hace falta que me cuente cómo está su cabeza: su cuerpo ya me lo dijo en la primera inhalación.

Con él, y con cualquiera que esté atravesando un momento difícil, mi laburo es bajar el volumen. Nada de secuencias rápidas ni de transpirar la gota gorda. Postura de niño con la frente apoyada en un bloque. Perro boca abajo con las rodillas flexionadas para que la espalda se alargue sin que los isquios tiren. Y mucha, mucha respiración.

Esto que te cuento es mi experiencia en clase, no un estudio científico. Pero cuando leo que la OMS avala el yoga en la salud, entiendo que lo que vengo viendo en estos cuerpos tiene respaldo. Y cuando aparecen notas como la de Shanti Devi, me parece que se está corriendo el foco del contorsionismo a algo mucho más serio: el yoga como herramienta de regulación, no como espectáculo.

Cómo arrancar si estás en un proceso de salud mental

Si te llegó esta nota porque estás buscando algo que complemente tu tratamiento, te dejo una guía cortita, sin vueltas:

Primero, hablá con tu médico o terapeuta. Contale que querés sumar yoga. Si te da el ok, buscá un profe que sepa de tu situación. No hace falta que te cuente tu historia completa, pero sí que sepa que estás en tratamiento. Eso cambia cómo te voy a corregir y qué te voy a proponer.

Buscá clases chicas o individuales. En una clase de cuarenta personas nadie te va a ver. Yo prefiero seis alumnos que pueda corregir a cuarenta que no. Necesitás que alguien ajuste tu postura y te diga “bajá un cambio” cuando te estés forzando.

Empeza con dos veces por semana. Ni más, ni menos. La ciencia viene mostrando resultados con práctica regular, como el estudio que relaciona 12 semanas de yoga con menos estrés y ansiedad. Pero ojo, son doce semanas, no doce clases. Esto es laburo de hormiga.

Prestá atención a las señales. Si una postura te genera angustia, la sacamos. Si la respiración se te acelera, frenamos. El yoga terapéutico no es aguantar la incomodidad a los gritos silenciosos; es aprender a reconocer cuándo tu cuerpo te está pidiendo que pares. Y parar también es práctica.

El riesgo de vender humo

Te soy honesta: me preocupa que esta noticia se use para vender cursos carísimos de “yoga para la ansiedad” con promesas milagrosas. Ya pasó con la meditación y con el mindfulness. Se llenó de gente que hace un finde de formación y sale a prometer que te va a curar la depresión con una clase de vinyasa.

Shanti Devi tiene 30 años de práctica y habla de apoyo complementario. Ese es el tono correcto. Humildad, ciencia y respeto por el proceso médico de cada persona. Cualquier profe que te prometa lo contrario, que te diga que el yoga reemplaza tu medicación o tu terapia, no está haciendo yoga terapéutico: está haciendo un favor, y no es a vos.

Preguntas frecuentes

¿El yoga puede reemplazar mi tratamiento de salud mental?

No, ni en pedo. El yoga terapéutico es un apoyo complementario, como dice Shanti Devi. Nunca reemplaza la medicación ni la terapia. Si alguien te dice lo contrario, salí de ahí.

¿Qué tipo de yoga es mejor para la ansiedad?

No hay una receta única. En general, las prácticas suaves, con énfasis en la respiración y posturas de tierra, suelen funcionar bien. Pero cada cuerpo es distinto. Lo importante es encontrar un profe que sepa adaptar la práctica a tu estado de ánimo del día.

¿Necesito ser flexible para hacer yoga terapéutico?

No. De hecho, la flexibilidad no es la meta. El objetivo es que aprendas a habitar tu cuerpo con seguridad. Los dedos del pie no son la meta; la columna larga, sí.

¿Cuántas veces por semana tengo que practicar para sentir cambios?

Con dos o tres veces por semana sostenidas en el tiempo suele alcanzar para empezar a notar cambios en la regulación del estrés. Pero no hay una cifra mágica. Escuchá a tu cuerpo y a tu terapeuta.

¿Qué hago si una postura me genera angustia o malestar?

Pará. Literal, pará. El malestar emocional intenso durante la práctica es una señal. Avisale a tu profe y salí de la postura. A veces, la respiración consciente en una posición neutra es más que suficiente.

La noticia de Shanti Devi me parece un paso adelante enorme para sacar al yoga del rincón del esoterismo y ponerlo en la mesa de la salud. Pero el paso más importante lo das vos, en tu casa, cuando decidís sumar esta práctica como lo que es: una herramienta más en tu caja de recursos. Ni la única, ni la última.

Esta semana, si estás en un proceso de salud mental o conocés a alguien que lo esté, probá esto: sentate en el piso con la espalda apoyada contra la pared, cerrá los ojos y contá diez respiraciones completas. Sin apurarte. Si la cabeza se va, la traés de nuevo. Eso es todo. Eso ya es práctica. Y si te sirve, la semana que viene lo repetimos.

Esto es una guía general; si tenés una lesión, estás embarazada o sentís dolor, consultá con tu médico o kinesiólogo antes de practicar. Tu cuerpo lo conocés vos.


Valentina Roldán

Valentina Roldán
Yoga del cuerpo real: alineación y prevención de lesiones. El yoga no es contorsionismo. Ante dolor o lesión, deriva al profesional.
Más sobre Valentina Roldán
Valentina Roldán
Escrito por Valentina Roldán

Valentina Roldán tiene 38 años y vive en Caballito, a tres cuadras del Parque Rivadavia. Da yoga hace doce años y se especializa en lo que casi nadie mira: la técnica, la alineación y la prevención de lesiones. No se formó en un ashram lejano; aprendió corrigiendo cuerpos, clase a clase. Escribe claro y sin pose: el yoga no es contorsionismo, y si algo duele no te falta flexibilidad, algo está mal puesto. Su pregunta de cabecera antes de cualquier postura: "¿te tira o te duele?". (Hace divulgación; ante lesiones o dudas médicas, consultá a un profesional. Columnista de VidaPlena, con asistencia de IA.)

Comunidad de bienestar 🧘

Sumate a nuestra comunidad en Telegram: rutinas, meditaciones guiadas y apoyo para tu práctica. Gratis.

Unirme a VidaPlena