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17 de September, 2026 · Por Valentina Roldán

Yoga y presión arterial: qué dice la ciencia (y qué veo yo en clase)

Yoga y presión arterial: qué dice la ciencia (y qué veo yo en clase)

Me lo preguntan casi todas las semanas, siempre con la misma cara: alguien entra al PH, deja los zapatos en la puerta, mira el mat y me dice bajito “Valu, ¿esto me baja la presión?”. Y yo freno, porque la respuesta corta es sí, hay evidencia que lo mira de cerca, pero la respuesta honesta es más larga y más aburrida: depende de cómo practiques, de cuánto sostengas, de si respirás o de si te la pasás conteniendo el aire para llegar a la postura.

Esta semana Infobae publicó una nota que repasa justamente eso: Yoga y salud cardiovascular: qué dice la evidencia científica sobre presión arterial y circulación. Según Infobae, trabajos recientes evaluaron los efectos del yoga sobre la hipertensión, la respuesta vascular, el control del estrés fisiológico y marcadores asociados al riesgo coronario. Eso es lo que dice la fuente, textual. Ni más ni menos. No hay cifras mágicas ni promesas de reemplazar pastillas. Hay estudios que miraron esos cuatro frentes y siguen discutiéndose.

Yo no soy médica ni kinesióloga, y lo digo siempre: si tomás medicación para la presión, la tomás. El yoga acompaña, no reemplaza. Ahora, lo que sí puedo contarte es qué veo en el cuerpo de la gente que practica conmigo, y cómo se traduce eso a la práctica real, sin humo.

Qué mira la ciencia cuando dice “yoga y presión”

Fijate el detalle de la nota de Infobae: no habla de una sola cosa. Habla de hipertensión, de respuesta vascular, de estrés fisiológico y de marcadores de riesgo coronario. Son cuatro ventanas distintas al mismo edificio.

La hipertensión es la presión alta sostenida. La respuesta vascular es cómo se dilatan o se cierran tus arterias cuando el cuerpo cambia de estado. El estrés fisiológico es lo que te pasa en el cuerpo cuando estás nervioso: se te acelera el pulso, se te sube la presión, se te tensan los hombros hasta las orejas. Y los marcadores de riesgo coronario son señales que los médicos miran en sangre y en estudios para estimar cómo está tu corazón a largo plazo.

Lo que la nota deja claro es que hay trabajos recientes que evaluaron todo eso. No dice “el yoga cura la hipertensión”. Dice que se evaluó. Y eso, para mí, es la parte más honesta de la nota: no vende, informa.

Lo que veo en clase cuando alguien llega con la presión alta

Marta, 64, llegó hace unos años sin poder sentarse en el piso. Convencida de que era “muy vieja y muy dura”. Hoy hace su perro boca abajo prolijo, con los bloques donde van, y respira sin apurarse. Marta toma medicación para la presión. Nunca le dije que la deje. Lo que sí trabajamos es otra cosa: que aprenda a reconocer cuándo su cuerpo está en modo alerta y cómo bajarlo.

Eso es lo que veo. Cuando alguien llega cruzado, con los hombros a las orejas y la respiración corta, la presión ya está alta antes de empezar la clase. El yoga no le baja la presión a esa persona por arte de magia: le enseña a salir del modo alerta. Y salir del modo alerta, sostenerlo en el tiempo, es lo que los estudios miran cuando hablan de estrés fisiológico.

El Colo, 35, es otro caso. Lo mandó la mujer “para que se relaje”. Vino cruzado de brazos los primeros tres meses. Un día, en savasana, se quedó dormido y roncó. Se reía él primero. Ese día entendió algo que no le había podido explicar con palabras: el cuerpo también necesita permiso para soltar.

Las posturas que sirven (y las que no, si tenés la presión alta)

Pará la oreja acá, porque esto es lo importante. No todas las posturas son para todos. Si tenés la presión alta, hay cosas que conviene evitar y cosas que conviene priorizar.

Lo que priorizo:

Lo que evito o modifico:

Cómo armar una práctica segura si tenés la presión alta

Mirá, no hace falta un curso de 200 horas para entender esto. Hace falta sentido común y algunas reglas básicas.

Primero: consultá con tu médico antes de arrancar. No es un trámite, es información. Él sabe cómo está tu presión, qué medicación tomás, qué te conviene. Yo no sé nada de eso y no me corresponde saberlo.

Segundo: empezá con 2 o 3 veces por semana, sesiones de 20 a 30 minutos. No es una carrera. Cada cuerpo tiene su calendario y no lo apura nadie.

Tercero: antes de cada postura, preguntate “¿te tira o te duele?”. Tirar se puede. Doler, nunca. Y si sentís mareo, dolor en el pecho, falta de aire rara o dolor que viaja por el brazo o la pierna, pará y consultá. Eso no es parte de la práctica, es una señal de alarma.

Cuarto: usá apoyos. El bloque no te baja de categoría, te sube de inteligencia. Si necesitás un bloque para que la postura sea segura, lo usás. Punto. Tengo dos bloques de corcho gastadísimos, uno con una esquina mordida por un perro de un alumno hace años, que nunca cambié. Y una cincha azul que ya perdió la hebilla original y le puse una de mochila. La mayoría de las posturas “imposibles” se vuelven posibles con un bloque bien puesto y esa cincha.

Quinto: no mires al de al lado, no es tu columna. Ni tu presión. Ni tu respiración.

Lo que la ciencia no dice (y algunos profes sí)

Acá me pongo filosa. La nota de Infobae es clara: se evaluaron efectos, se estudiaron marcadores, se analizó la respuesta vascular. No dice “el yoga cura la hipertensión”. No dice “dejá la medicación”. No dice “con tres clases por semana tu presión se normaliza”.

Y sin embargo, hay profes que lo dicen. Los escucho. “El yoga te baja la presión, dejá las pastillas”. Eso es peligroso. Eso manda gente al hospital. La frase “si no duele no sirve” lesiona gente todas las semanas, y esta otra, la de “dejá la medicación”, puede hacer algo peor.

Lo que la evidencia sugiere, según lo que repasa Infobae, es que el yoga puede tener un efecto sobre la presión, la circulación y el manejo del estrés. Eso es distinto de curar. Es distinto de reemplazar. Es distinto de prometer.

Si querés profundizar en la parte más interna, la de la respiración y la meditación, Mariano lo trabaja desde la respiración acá. Y si te interesa cómo el mindfulness se estudió en relación a la presión en adultos mayores, lo repasé en esta nota.

Mi opinión, sin vueltas

El yoga no es contorsionismo. Tampoco es una pastilla. Es una práctica que, hecha con cabeza, te enseña a habitar tu cuerpo, a respirar cuando el cuerpo quiere apurarse, a reconocer el modo alerta y salir de ahí. Eso, sostenido en el tiempo, tiene un efecto sobre cómo vivís. Si además tiene un efecto medible sobre la presión y la circulación, bienvenido. Pero no es la razón por la que practico, ni la promesa que le hago a nadie.

Lo que sí te puedo asegurar es esto: si practicás con atención, con apoyos, sin forzar, sin contener la respiración, sin compararte, tu cuerpo te lo va a agradecer. Y si tenés la presión alta, tu médico te va a decir qué sí y qué no. Escuchalo a él. Después vení a clase, y ahí vemos cómo lo llevamos al mat.

¿El yoga baja la presión arterial?

Según lo que repasa Infobae, trabajos recientes evaluaron los efectos del yoga sobre la hipertensión, la respuesta vascular, el control del estrés fisiológico y marcadores asociados al riesgo coronario. Eso no significa que reemplace la medicación ni que cure la hipertensión. Significa que hay evidencia que se está estudiando. Si tomás medicación, la seguís tomando. El yoga acompaña.

¿Puedo practicar yoga si tengo la presión alta?

Sí, con modificaciones y con el visto bueno de tu médico. Evitá inversiones donde la cabeza quede por debajo del corazón, posturas que te hagan contener la respiración y secuencias rápidas sin entrada en calor. Priorizá posturas con la cabeza al mismo nivel o por encima del corazón, respiración lenta y savasana bien apoyado. Consultá siempre antes de arrancar.

¿Qué posturas de yoga conviene evitar si tengo hipertensión?

Parado de cabeza y cualquier inversión sostenida, posturas que compriman el abdomen o el pecho de forma intensa, apneas y retenciones de aire, y secuencias rápidas tipo vinyasa fuerte sin entrada en calor. Si estás conteniendo la respiración, te pasaste. Volvé un escalón.

¿Cuántas veces por semana conviene practicar para notar cambios?

Como referencia razonable, 2 o 3 veces por semana, sesiones de 20 a 30 minutos. No es una verdad absoluta: cada cuerpo manda. Lo importante es la constancia, no la intensidad. Mejor poco y sostenido que mucho y una sola vez.

¿El yoga reemplaza la medicación para la presión?

No. Nunca. Si tomás medicación para la presión, la seguís tomando. El yoga puede acompañar, puede ayudarte a manejar el estrés, puede mejorar cómo te sentís en tu cuerpo. Pero no reemplaza un tratamiento médico. Cualquier profe que te diga lo contrario, salí de esa clase.

¿Qué señales me dicen que tengo que parar en una clase de yoga?

Mareo, dolor en el pecho, falta de aire rara, dolor agudo o que viaja por el brazo o la pierna, visión borrosa. Pará y consultá. El dolor no es ganancia, es un aviso. Molestia se puede; dolor agudo o que viaja, se para y se consulta.

Para esta semana te dejo una sola indicación, concreta: antes de arrancar tu práctica, sentate en el piso contra la pared, con la espalda apoyada, y hacete tres respiraciones donde la exhalación sea más larga que la inhalación. Contá: inhalá en cuatro tiempos, exhalá en seis. Tres veces. Eso es todo. Fijate cómo llegás después a la práctica. Y si tenés la presión alta, chequeá con tu médico antes. Tu cuerpo lo conocés vos.

Esto es una guía general; si tenés una lesión, estás embarazada o sentís dolor, consultá con tu médico o kinesiólogo antes de practicar. Tu cuerpo lo conocés vos.


Valentina Roldán

Valentina Roldán
Yoga del cuerpo real: alineación y prevención de lesiones. El yoga no es contorsionismo. Ante dolor o lesión, deriva al profesional.
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Valentina Roldán
Escrito por Valentina Roldán

Valentina Roldán tiene 38 años y vive en Caballito, a tres cuadras del Parque Rivadavia. Da yoga hace doce años y se especializa en lo que casi nadie mira: la técnica, la alineación y la prevención de lesiones. No se formó en un ashram lejano; aprendió corrigiendo cuerpos, clase a clase. Escribe claro y sin pose: el yoga no es contorsionismo, y si algo duele no te falta flexibilidad, algo está mal puesto. Su pregunta de cabecera antes de cualquier postura: "¿te tira o te duele?". (Hace divulgación; ante lesiones o dudas médicas, consultá a un profesional. Columnista de VidaPlena, con asistencia de IA.)

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