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10 de September, 2026 · Por Valentina Roldán

La OMS pide invertir en salud mental adolescente: mi lectura de profe

La OMS pide invertir en salud mental adolescente: mi lectura de profe

Un pibe de dieciséis llega a mi clase con los hombros a la altura de las orejas. Se sienta en el mat, cruza los brazos y me dice: ‘mi mamá me mandó’. No sabe por qué está ahí. Yo tampoco se lo pregunto. Le doy un bloque y le digo que respire. Eso es todo lo que hago la primera clase.

Y esa escena me volvió a la cabeza hoy cuando leí la noticia: la OMS instó a sus países miembros a aumentar la inversión para afrontar los riesgos cambiantes para la salud de los casi 1.300 millones de adolescentes de 10 a 19 años, y puso el foco en mejorar su salud y bienestar. Lo publicó el Diario de Cádiz, citando a la Organización Mundial de la Salud.

Los datos son los datos: casi 1.300 millones de adolescentes de 10 a 19 años. La OMS pide más inversión en su salud y su bienestar. No es una opinión mía, es lo que dice el organismo. Y yo, desde mi PH de Caballito con seis mats apretados, te digo lo que veo del otro lado.

Qué dice la OMS (y por qué me importa a mí)

La recomendación es concreta: los países tienen que invertir más en salud adolescente. La OMS habla de riesgos cambiantes, de salud y de bienestar. No habla solo de enfermedad, habla de bienestar. Eso, para alguien que da clases de yoga, no es un detalle menor.

Porque el bienestar no se arregla con una pastilla. Se arregla con horas de sueño, con movimiento, con respiración, con alguien que te mire y te diga ‘pará, eso no’. Y eso, en la vida de un adolescente, escasea.

Si querés profundizar en cómo el yoga terapéutico se cruza con la salud mental, Shanti Devi y el yoga terapéutico para la salud mental: qué significa esto en la práctica lo explica mejor de lo que yo puedo resumir acá.

Lo que veo en clase cuando hablamos de salud mental adolescente

No doy clases para adolescentes. Doy clases para adultos. Pero los adultos que vienen a mi clase son los padres, las madres, los tíos de esos adolescentes. Y me cuentan.

Me cuentan de chicos que no duermen, que se encierran, que se comparan con cuerpos que ven en una pantalla. Me cuentan de nenas de trece que ya saben qué es una dieta restrictiva. Me cuentan de pibes que dejaron de hacer deporte porque ‘no sirven’. Eso no es un problema de un país. Es un problema de todos.

Y la OMS lo dice con números: casi 1.300 millones de adolescentes. No son casos aislados. Es una generación entera.

El error que veo siempre: confundir flexibilidad con salud mental

Cuando hablamos de yoga y adolescentes, la gente piensa en posturas. En que el pibe toque los pies, en que se relaje, en que se ‘conecte’. Y no. El yoga no es contorsionismo. Y tampoco es una solución mágica para la salud mental adolescente.

Lo que sí veo es esto: un cuerpo que se mueve con atención, respira mejor. Un cuerpo que respira mejor, duerme mejor. Un cuerpo que duerme mejor, tolera mejor lo que le pasa. Eso no es esoterismo, es fisiología básica. Y no reemplaza al psicólogo ni al psiquiatra. Acompaña.

Si te interesa la evidencia sobre yoga y depresión en jóvenes, Yoga y depresión en universitarios: lo que dice la ciencia y cómo empezar hoy tiene lo que necesitás saber.

Cómo arrancar con un adolescente sin que salga corriendo

Si tenés un hijo, una hija, un sobrino de esa edad y querés acercarlo al movimiento, esto es lo que hago yo cuando me llega alguien nuevo y cruzado de brazos.

1. No le hables de yoga. Hablale de mover el cuerpo. De estirar después de estar ocho horas sentado en el colegio. De respirar. La palabra ‘yoga’ espanta a un pibe de quince.

2. Empezá por el piso. Nada de parado de cabeza. Nada de posturas difíciles. Sentado, acostado, con un bloque. Que el cuerpo entienda que no lo vas a lastimar.

3. Cinco respiraciones, no cinco minutos. La atención de un adolescente dura lo que dura. Pedile cinco respiraciones tranquilas. Si quiere más, él solo las va a pedir.

4. Preguntale ‘¿te tira o te duele?’. Siempre. Tirar se puede. Doler, nunca. Y que él aprenda a distinguirlo. Eso solo ya es salud mental.

5. No lo corrijas como si fuera un adulto. El cuerpo de un adolescente está creciendo. Las caderas se están abriendo solas, la columna se está acomodando. No lo apures. No hay posturas avanzadas, hay cuerpos preparados. Y el suyo está en plena obra.

Lo que la OMS no dice (y yo sí)

La OMS pide inversión. Yo pido algo más chico y más urgente: que dejemos de vender la postura extrema como meta. Que dejemos de mostrar cuerpos que no existen. Que dejemos de decirle a un pibe de catorce que si no toca los pies, algo le falta.

No le falta flexibilidad. Le falta que alguien le diga que está bien como está. Y que el bloque no te baja de categoría, te sube de inteligencia.

La salud mental adolescente no se arregla con una clase de yoga. Se arregla con inversión, con políticas, con profesionales. Pero también se arregla con adultos que no apuren, que no comparen, que no midan el cuerpo de un pibe con una foto.

Preguntas que me hacen seguido

¿El yoga sirve para la salud mental adolescente?

Sirve como acompañamiento, no como tratamiento. La OMS pide inversión en salud y bienestar adolescente. El yoga puede ser parte de eso, pero no reemplaza al psicólogo ni al psiquiatra. Si tu hijo o hija está pasando por un momento difícil, primero consultá con un profesional.

¿A qué edad puede empezar un adolescente a hacer yoga?

No hay una edad exacta. Depende del cuerpo y de la madurez. Lo que sí te digo: a esa edad no hace falta una práctica intensa. Con dos o tres veces por semana, media hora, alcanza. Y siempre con un profe que corrija, no que dé la clase de espaldas.

¿Qué posturas evitar con un adolescente?

Parado de cabeza, posturas invertidas sin preparación, y cualquier cosa que fuerce la zona lumbar. El cuerpo está creciendo. No lo apures. Primero seguro, después profundo.

¿Necesito comprar un mat caro para que mi hijo practique?

No. Un mat que no resbale alcanza. Si el piso es duro, un mat más grueso ayuda. Pero el equipo no hace la práctica. La técnica sí. Y si no tenés bloque, un par de libros gruesos sirven.

¿Cómo sé si mi hijo está forzando demasiado?

Si contiene la respiración, se pasó. Si te dice que le duele, pará. Si al otro día no puede moverse normal, fue demasiado. La señal es simple: si estás conteniendo la respiración, volvé un escalón.

Una cosa para practicar esta semana

Si tenés un adolescente cerca, sentate con él en el piso. Los dos. Sin música, sin pantalla. Hacé cinco respiraciones tranquilas y preguntale si quiere hacerlas con vos. No le expliques nada. No le corrijas nada. Solo respirá.

Si te dice que no, está bien. Mañana probás de nuevo. Los cuerpos tienen su calendario, y los adolescentes también.

Esto es una guía general; si tenés una lesión, estás embarazada o sentís dolor, consultá con tu médico o kinesiólogo antes de practicar. Tu cuerpo lo conocés vos.


Valentina Roldán

Valentina Roldán
Yoga del cuerpo real: alineación y prevención de lesiones. El yoga no es contorsionismo. Ante dolor o lesión, deriva al profesional.
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Valentina Roldán
Escrito por Valentina Roldán

Valentina Roldán tiene 38 años y vive en Caballito, a tres cuadras del Parque Rivadavia. Da yoga hace doce años y se especializa en lo que casi nadie mira: la técnica, la alineación y la prevención de lesiones. No se formó en un ashram lejano; aprendió corrigiendo cuerpos, clase a clase. Escribe claro y sin pose: el yoga no es contorsionismo, y si algo duele no te falta flexibilidad, algo está mal puesto. Su pregunta de cabecera antes de cualquier postura: "¿te tira o te duele?". (Hace divulgación; ante lesiones o dudas médicas, consultá a un profesional. Columnista de VidaPlena, con asistencia de IA.)

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