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11 de July, 2026 · Por Valentina Roldán

La OMS recomienda yoga y meditación para la salud mental en el trabajo | Valu Roldán

La OMS recomienda yoga y meditación para la salud mental en el trabajo | Valu Roldán

Hace unos días me llegó un mensaje de una alumna, Marta, con el link de Swissinfo. El titular decía: “La OMS recomienda yoga y meditación para mejorar la salud mental en el trabajo”. Ella me escribió: “Valu, ¿esto es posta? ¿La OMS ahora recomienda lo que hacés?”. Posta: la Organización Mundial de la Salud publicó sus primeras recomendaciones para mejorar la salud mental en el ámbito laboral, y entre las prácticas que aconseja están el yoga y la meditación.

No es poca cosa. Que un organismo como la OMS ponga el foco en esto significa que el estrés laboral dejó de ser un tema de “relajate un poco” para convertirse en un problema de salud pública. Y que el yoga y la meditación aparezcan como herramientas recomendadas me parece un paso enorme. Pero también me genera una pregunta que me hago siempre que algo se pone de moda: ¿cómo se hace esto bien, sin que la gente termine lesionada o frustrada?

Porque, ojo, que la OMS lo recomiende no significa que cualquier clase de yoga sirva, ni que meditar sea sentarse en loto media hora el primer día. Acá te cuento lo que veo en mi sala, con los cuerpos reales que llegan después de ocho horas frente a una pantalla, con el hombro trepado a la oreja y la respiración cortita.

¿Qué dijo exactamente la OMS?

Según la nota de Swissinfo, la OMS publicó sus primeras recomendaciones para mejorar la salud mental en el trabajo. No es un paper más: es un lineamiento oficial que apunta a que los empleadores y los gobiernos tomen cartas en el asunto. Y entre las prácticas que menciona están el yoga y la meditación. No como un “hagan lo que quieran”, sino como herramientas con respaldo.

Esto no es nuevo para los que venimos laburando en esto. Pero que lo diga la OMS le da un peso distinto. Le saca el cartel de “cosa de hippies” y lo pone en la misma mesa que las políticas de salud laboral. Y eso está buenísimo. Pero también implica una responsabilidad: si se va a recomendar, que se recomiende bien.

Lo que veo en mi sala cuando llega alguien del trabajo

El Colo, que labura en sistemas, llegó un día con los hombros a la altura de las orejas y la mandíbula apretada. Se sentó en el mat y me dijo: “No sé ni por dónde arrancar”. Le pedí que se recostara boca arriba, con las rodillas flexionadas y los pies apoyados. Ahí, sin hacer nada más que sentir el piso, empezó a soltar los hombros. Le costó tres clases enteras dejar de apretar la quijada.

Eso es lo que pasa cuando el cuerpo está en modo “alerta” ocho horas: se olvida de cómo soltar. Y el yoga, bien hecho, no es estirar hasta el dolor: es aprender a soltar lo que sobra y a sostener lo que hay que sostener. La OMS lo llama “mejorar la salud mental”. Yo lo veo cuando alguien suelta la mandíbula en savasana.

Cómo arrancar sin romperte (ni frustrarte)

Si querés sumar yoga o meditación en el laburo —o en tu casa después de laburar—, te dejo lo que funciona en mi experiencia:

Lo que no me gusta de que la OMS lo recomiende (y lo digo con cariño)

Me alegra que el yoga y la meditación tengan respaldo institucional. Pero también sé que cuando algo se vuelve “recomendación oficial”, a veces se banaliza. Ya me pasó con el “mindfulness en las empresas”: cursos exprés de una hora donde te enseñan a respirar y después volvés al escritorio con las mismas exigencias. El yoga no es un parche para un entorno laboral tóxico. Es una herramienta, sí, pero no reemplaza condiciones de trabajo dignas, pausas reales ni salarios que no te obliguen a hacer horas extras todos los días.

Dicho eso: si la OMS lo recomienda, aprovechemos. Pero hagámoslo bien. Con profes que sepan de alineación, con respeto por los tiempos de cada cuerpo, y sin la presión de “tener que relajarse ya”.

FAQ: lo que siempre preguntan cuando hablo de esto

¿La OMS realmente recomendó yoga y meditación para el trabajo?

Sí, según Swissinfo, la OMS publicó sus primeras recomendaciones para mejorar la salud mental en el ámbito laboral, y entre las prácticas que aconseja están el yoga y la meditación. Podés leer la nota completa en su sitio.

¿Cuánto tiempo hay que practicar para notar cambios?

Depende de cada persona. En mi experiencia, con dos o tres veces por semana, sosteniendo 15-20 minutos de práctica, la mayoría empieza a notar cambios en el tono muscular y en la respiración a las pocas semanas. La meditación, con dos minutos diarios, ya genera un cambio en la atención.

¿Puedo hacer yoga en la oficina sin cambiarme?

Sí, hay posturas que se pueden hacer con ropa de trabajo y sin mat: estiramientos de cuello, torsiones sentado en la silla, apertura de pecho contra el respaldo. No necesitás una esterilla ni ropa especial para soltar los hombros.

¿El yoga reemplaza el tratamiento psicológico o psiquiátrico?

No, ni en pedo. El yoga y la meditación son complementos, no sustitutos. Si estás con ansiedad, depresión o cualquier condición de salud mental, lo primero es consultar con un profesional de la salud. El yoga puede ayudar, pero no reemplaza un tratamiento indicado por un médico o psicólogo.

¿Qué hago si me duele la espalda después de estar sentado ocho horas?

Primero, movete. Cambiá de posición cada 30-40 minutos. Después, probá una postura simple: acostate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados, y dejá que la zona lumbar se relaje contra el piso. Si el dolor persiste o es agudo, consultá con un kinesiólogo. No estires en frío ni fuerces.

Esto es una guía general; si tenés una lesión, estás embarazada o sentís dolor, consultá con tu médico o kinesiólogo antes de practicar. Tu cuerpo lo conocés vos.


Valentina Roldán

Valentina Roldán
Yoga del cuerpo real: alineación y prevención de lesiones. El yoga no es contorsionismo. Ante dolor o lesión, deriva al profesional.
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Valentina Roldán
Escrito por Valentina Roldán

Valentina Roldán tiene 38 años y vive en Caballito, a tres cuadras del Parque Rivadavia. Da yoga hace doce años y se especializa en lo que casi nadie mira: la técnica, la alineación y la prevención de lesiones. No se formó en un ashram lejano; aprendió corrigiendo cuerpos, clase a clase. Escribe claro y sin pose: el yoga no es contorsionismo, y si algo duele no te falta flexibilidad, algo está mal puesto. Su pregunta de cabecera antes de cualquier postura: "¿te tira o te duele?". (Hace divulgación; ante lesiones o dudas médicas, consultá a un profesional. Columnista de VidaPlena, con asistencia de IA.)

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