🧘 Yoga, meditación y bienestar · Comunidad gratuita en Telegram  →  @vidaplena_ar en Telegram
← Volver al blog
21 de August, 2026 · Por Valentina Roldán

OMS y ONU lanzan guía para una salud mental sin coerciones: mi lectura de profe

OMS y ONU lanzan guía para una salud mental sin coerciones: mi lectura de profe

Mirá, te voy a ser honesta: cuando leí el titular me acordé de una alumna, Marta, la de 64. Ella llegó a mi clase convencida de que era “muy vieja y muy dura” para sentarse en el piso. Venía de un médico que le había dicho, básicamente, que se aguantara. Que el dolor de cadera era parte de la edad. ¿Sabés qué? No era parte de nada. Era una falta de ajuste, de acompañamiento, de que alguien le explicara cómo mover el cuerpo sin lastimarse. Hoy hace su perro boca abajo prolijo. La diferencia la hizo un enfoque que la escuchó a ella y no a un protocolo.

Por eso esta noticia me importa, y no solo como profe de yoga. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) lanzaron una guía conjunta que se titula ‘Salud mental, derechos humanos y legislación: orientación y práctica’. Según publicó Redacción Médica, el objetivo es claro: promover una atención de salud mental basada en derechos humanos y, ojo con esto, acabar con las prácticas coercitivas.

Pará la oreja, que esto es enorme. ¿Cuántas veces escuchamos que para “tratar” a alguien con un problema de salud mental hay que encerrarlo, medicarlo contra su voluntad o sujetarlo? Esa lógica, la de la fuerza, es la que yo veo en el cuerpo de mis alumnos cuando llegan tensos, con los hombros a las orejas, como esperando un castigo. La guía de la OMS y la ONU viene a decir lo que muchos venimos sosteniendo desde otro lugar: el cuidado no se impone, se construye. Y eso, en mi mundo, se traduce en una sola frase que repito hasta el cansancio: ¿te tira o te duele? Tirar se puede; doler, nunca. La coerción duele. El respeto, tira un poquito, pero acompaña.

Del consultorio a la colchoneta: la misma pelea

Yo no soy psiquiatra ni psicóloga. Mi terreno es el cuerpo, la respiración, la alineación. Pero trabajo todos los días con gente que llega con ansiedad, con estrés, con el alma hecha un nudo en la cervical. Y te juro que la diferencia entre una clase que sana y una que lesiona no es la postura difícil: es la mirada. Es el profe que ve que tu hombro derecho se trepa hacia la oreja y te dice “bajá un cambio”, en vez de gritarte desde el espejo que estires más.

Esta guía de la OMS y la ACNUDH es exactamente eso, pero a escala global. Es poner al centro a la persona, no al diagnóstico. Es entender que la salud mental no se arregla con una camisa de fuerza, ni física ni simbólica. Y acá quiero ser clara con un paralelo que me sale solo: en el yoga, la flexibilidad sin fuerza es una trampa. Una articulación que se abre y no sostiene, se lastima. En la salud mental, un sistema que “contiene” con coerción y sin derechos, también. Genera dependencia, miedo y más enfermedad.

La guía, que podés leer completa en el artículo de Redacción Médica, no es un manual de autoayuda. Es una herramienta para que los Estados legislen y los profesionales actúen de otra manera. Y eso me parece enorme, porque la salud mental, como el cuerpo, no se puede forzar. Se acompaña, se prepara, se sostiene.

Lo que yo veo en el piso, y lo que propone la guía

En mis clases no hay camillas ni inyecciones. Pero hay un montón de prácticas que, si se hacen mal, son una coerción disfrazada. El profe que te obliga a tocar los dedos del pie y te baja la espalda a la fuerza, ¿qué es? Una práctica coercitiva. El que te hace hacer parado de cabeza la primera clase porque “es lo que hay”, ¿qué es? Una práctica coercitiva. El que te dice “si no duele no sirve”, es un violento. Esa frase lesiona gente todas las semanas y se me eriza la piel cada vez que la escucho.

Por eso, cuando leo que la OMS y la ONU piden poner fin a las prácticas coercitivas en salud mental, no lo leo como algo lejano. Lo leo como una confirmación de lo que intento hacer en mi PH de Caballito, con seis mats apretados y una cincha azul con hebilla de mochila: primero seguro, después profundo. Esa es la filosofía que me enseñó mi maestra Susana, y es la misma lógica que atraviesa esta guía internacional.

La guía habla de derechos, de autonomía, de consentimiento. En mi clase, eso se llama: “No mires al de al lado, no es tu columna” y “El bloque no te baja de categoría, te sube de inteligencia”. Son formas de decir que el proceso es de cada uno, que nadie tiene que llegar a ningún lado que no quiera, y que el apoyo no es una muleta, es una herramienta de libertad.

Y ojo, no estoy diciendo que el yoga reemplace a un tratamiento de salud mental. Ni en pedo. Para eso están los profesionales de la salud, y a ellos derivo siempre. Pero sí creo que hay una lógica común: la del cuidado que respeta, que escucha, que no apura. La misma lógica que la OMS y la ACNUDH están impulsando ahora con esta guía.

Si te interesa el tema, te recomiendo dos notas que escribí hace poco y que van por el mismo carril: una sobre lo que la OMS recomienda para la salud mental en el trabajo y otra sobre lo que dice la ciencia sobre el yoga y la depresión. Son lecturas que te van a dar más contexto.

¿Cómo se aplica esto en el día a día?

Más allá de la política sanitaria, esta guía nos deja una enseñanza práctica para cualquiera que esté trabajando su cabeza, su cuerpo o ambas cosas. Te dejo tres chequeos que podés hacer esta semana, inspirados en esta lógica de derechos:

1. Chequeá con quién te estás cuidando. ¿Ese profe, terapeuta o médico te explica qué hace y por qué? ¿Te da opciones? Si te sentís forzado, presionado o con miedo, eso es una señal de alarma. Pará. Buscá otra cosa.

2. Preguntate siempre: ¿esto me tira o me duele? Aplica para una postura de yoga y para un tratamiento. La molestia del crecimiento es una cosa; el dolor que te aprieta, otra. Si algo te duele, no es que te falte flexibilidad: algo está mal puesto.

3. Usá apoyos sin culpa. En mi clase, el bloque es para inteligentes. En la vida, pedir ayuda, tomar un medicamento, hacer terapia, decir “no puedo hoy”, es usar un bloque. No te baja de categoría, te sube de inteligencia.

La guía de la OMS y la ACNUDH es un paso enorme para que el sistema de salud mental deje de lastimar. Pero el cambio también es individual. Arranca cuando vos decidís que tu bienestar no se negocia con la fuerza, y que tu cuerpo y tu cabeza se merecen el mismo respeto que le exigís a los demás.

¿Qué es exactamente la guía de la OMS y la ACNUDH?

Es un documento conjunto llamado ‘Salud mental, derechos humanos y legislación: orientación y práctica’. Su objetivo es promover una atención de salud mental basada en los derechos humanos y acabar con las prácticas coercitivas, según informó Redacción Médica.

¿Qué son las prácticas coercitivas en salud mental?

Son aquellas intervenciones que se realizan sin el consentimiento de la persona, como la hospitalización forzada, la sujeción mecánica o la medicación involuntaria. La nueva guía busca que estas prácticas sean reemplazadas por enfoques basados en el respeto y la autonomía.

¿Cómo se relaciona esta guía con el yoga?

La guía no habla de yoga, pero su lógica central sí se conecta: el cuidado no se impone, se construye. En el yoga, forzar una postura es una práctica coercitiva que lesiona. La guía aplica ese mismo principio al sistema de salud mental.

¿Qué hago si siento que mi tratamiento de salud mental es coercitivo?

Lo primero es buscar una segunda opinión con otro profesional. Tenés derecho a entender tu tratamiento, a aceptarlo o rechazarlo y a ser tratado con dignidad. Si sentís que tus derechos no se respetan, podés consultar con organizaciones de derechos humanos o defensorías.

¿El yoga puede reemplazar a la atención médica en salud mental?

No. El yoga es una herramienta complementaria que puede ayudar a manejar el estrés y la ansiedad, pero no reemplaza el tratamiento indicado por un profesional de la salud mental. Siempre consultá con tu médico o terapeuta.

Esto es una guía general; si tenés una lesión, estás embarazada o sentís dolor, consultá con tu médico o kinesiólogo antes de practicar. Tu cuerpo lo conocés vos.


Valentina Roldán

Valentina Roldán
Yoga del cuerpo real: alineación y prevención de lesiones. El yoga no es contorsionismo. Ante dolor o lesión, deriva al profesional.
Más sobre Valentina Roldán
Valentina Roldán
Escrito por Valentina Roldán

Valentina Roldán tiene 38 años y vive en Caballito, a tres cuadras del Parque Rivadavia. Da yoga hace doce años y se especializa en lo que casi nadie mira: la técnica, la alineación y la prevención de lesiones. No se formó en un ashram lejano; aprendió corrigiendo cuerpos, clase a clase. Escribe claro y sin pose: el yoga no es contorsionismo, y si algo duele no te falta flexibilidad, algo está mal puesto. Su pregunta de cabecera antes de cualquier postura: "¿te tira o te duele?". (Hace divulgación; ante lesiones o dudas médicas, consultá a un profesional. Columnista de VidaPlena, con asistencia de IA.)

Comunidad de bienestar 🧘

Sumate a nuestra comunidad en Telegram: rutinas, meditaciones guiadas y apoyo para tu práctica. Gratis.

Unirme a VidaPlena